Un tren con 250 personas se descarriló el domingo en Oaxaca al pasar por una curva en la línea Interoceánica; el accidente dejó 13 muertos, incluida una adolescente, y cerca de 110 heridos trasladados a hospitales regionales.
Los vagones cayeron por una ladera hacia la selva mientras otros quedaron volcados; equipos de rescate trabajaron durante horas extrayendo sobrevivientes entre los restos, utilizando maquinaria pesada para liberar a personas atrapadas.
Baldo Enríquez Antonio declaró desde un hospital: «El tren iba muy rápido en las curvas; mi hijo sacó a su madre del vagón volcado».
Familias exigen respuestas tras la tragedia
La construcción acelerada de esta línea inaugurada en 2023 fue criticada por evadir estudios de impacto ambiental; el entonces presidente López Obrador la promovió como proyecto prioritario de conectividad rural.
Comunidades de Oaxaca y Veracruz dependen de este servicio para desplazarse; familias enteras quedaron separadas mientras decenas de heridos permanecen hospitalizados con fracturas y traumatismos graves.
Héctor Serrano García, padre de Luisa, expresó: «Hemos tenido muy poca información; ha sido increíblemente difícil para todas las familias».
Gobierno promete investigación rigurosa
La presidenta Sheinbaum anunció que viajaría a la zona y afirmó que la infraestructura funcionaba correctamente; ordenó una investigación exhaustiva sin pronunciarse sobre denuncias de exceso de velocidad.
Sobrevivientes coinciden en que el convoy circulaba rápido al tomar curvas pronunciadas; algunos escucharon un chirrido metálico seguido de una sacudida violenta que lanzó pasajeros contra paredes.
Carmen García, abuela de Luisa, suplicó en redes sociales: «No la hemos podido encontrar; toquen sus corazones, es mi nieta», hasta recibir la confirmación fatal el lunes.
