Estados Unidos firmó un acuerdo con el Departamento de Energía para construir su primer reactor nuclear en la Luna antes de 2030, coincidiendo con el regreso de tripulaciones humanas al satélite mediante el Programa Artemis lanzado en los próximos días.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, anunció que la construcción del reactor lunar requerirá inversiones sustanciales para establecer infraestructura permanente que permita el aprovechamiento de energía nuclear con miras a futuras misiones tripuladas hacia Marte.
«Estados Unidos se compromete a regresar a la Luna, construir la infraestructura necesaria para quedarse y realizar las inversiones necesarias para el próximo gran salto a Marte y más allá«, declaró Isaacman durante la firma del acuerdo.
Competencia geopolítica por dominio lunar
China se alió con Rusia para alcanzar el mismo objetivo de instalación nuclear en 2035, aprovechando la experiencia soviética que lanzó treinta reactores espaciales entre 1965 y 1988 que aún permanecen en órbita.
Wu Weiren, diseñador jefe del programa de exploración lunar chino, afirmó en abril que Rusia tiene ventaja natural en plantas nucleares espaciales y está por delante de Estados Unidos en esta tecnología crítica para asentamientos lunares.
El polo sur lunar alberga enormes reservas de agua congelada en sus cráteres, recurso esencial para futuros asentamientos humanos que podría transformarse en combustible para cohetes mediante procesos alimentados por energía nuclear constante.
Tecnología de reactores pequeños y modulares
Los reactores lunares utilizarán tecnología de Reactores Pequeños y Modulares, SMR, ya empleados en portaaviones y submarinos, diseñados para montarse en camiones o cohetes con restricciones severas de tamaño y masa según capacidad de transporte.
«Aunque las reacciones nucleares funcionan igual que en la Tierra, las condiciones ambientales pueden afectar a la infraestructura, desde la radiación superficial hasta las temperaturas extremas«, explicó Alejandro Algora, investigador del Instituto de Física Corpuscular.
Las temperaturas lunares oscilan entre 127 grados centígrados y menos 173 grados, alcanzando hasta menos 249 grados en regiones polares donde el Sol nunca llega durante los días y noches de dos semanas terrestres.
Seguridad nuclear en ambiente hostil
Los reactores lunares serían entre cien y mil veces menos potentes que centrales como Chernóbil o Fukushima, reduciendo drásticamente el riesgo de contaminación externa según Enrique González, director de Fisión Nuclear del Ciemat.
«Los nuevos diseños son inherentemente más seguros, tanto por su diseño como por la potencia; la ausencia de atmósfera reduciría de forma drástica la propagación de radiactividad«, indicó González sobre posibles fugas en el satélite natural.
Actualmente funcionan dispositivos nucleares en misiones espaciales como los rovers Curiosity y Perseverance en Marte o las sondas Voyager fuera del Sistema Solar, que utilizan Generadores Termoeléctricos de Radioisótopos con potencia limitada.
Desafíos legales y técnicos pendientes
El Tratado de Espacio Exterior de 1967 establece la no apropiación como principio fundamental, pero los Acuerdos Artemis permiten zonas de seguridad que otorgan soberanía de facto sobre recursos extraídos según Efrén Díaz, experto espacial de Mas y Calvet.
China y Rusia no ratificaron los Acuerdos Artemis impulsados por Donald Trump, aunque veinte países incluyendo España sí firmaron esta norma no vinculante pero necesaria para participar en el programa lunar estadounidense.
La evacuación de calor sin agua ni aire requerirá radiadores de más de cien metros cuadrados; expertos del Ciemat advierten que los plazos propuestos pueden ser difíciles de cumplir pese a considerarlos tecnológicamente posibles con inversiones suficientes.
