El fiscal especializado en delitos de tráfico ilícito de drogas con sede en Juliaca, Ricardo Yampara Apaza, reveló que el mayor caso de tráfico de drogas se presenta en mujeres, según las estadísticas presentadas durante la socialización de estrategias de investigación del narcotráfico.
También se revela que el penal de mujeres de Lampa es el primer lugar de población penitenciaria corresponde a delitos de tráfico de drogas, mientras que en la población general ocupa el tercer lugar después de delitos contra el patrimonio y violación sexual.
El fiscal explicó que estas organizaciones captan principalmente a personas en situación de vulnerabilidad social y económica, madres solteras, migrantes y jóvenes de zonas rurales que buscan mejorar sus condiciones económicas en las ciudades.
Además, informó que el proyecto fotografías de una intervención realizada hace dos semanas donde se incautaron 100 bidones de ácido sulfúrico transportados sin documentación legal. El transportista declaró desconocer el origen y destino de la carga, lo que evidencia la cadena de intermediarios en el tráfico de sustancias químicas fiscalizadas utilizadas para la producción de drogas en la región.
La autoridad fiscal detalló que los insumos químicos como acetona, ácido sulfúrico y productos controlados se transportan de manera encubierta desde diferentes zonas hacia la selva. Además, explicó que productos cotidianos como sal, cemento, gasolina y petróleo se utilizan como sustitutos en la fabricación de drogas, lo que dificulta su detección y control por parte de las autoridades competentes.
Confirmó la existencia de organizaciones criminales en Puno que operan mediante estructuras descentralizadas donde cada grupo cumple funciones específicas sin conocerse entre sí. Estas organizaciones se dividen en fabricantes, transportistas conocidos como mochileros, grupos de seguridad, transportistas de rutas finales y financistas que operan sin contacto directo para evitar ser identificados por las autoridades.
La Fiscalía emplea técnicas especiales de investigación que incluyen agentes encubiertos, agentes especiales civiles infiltrados, interceptación telefónica autorizada y operaciones de vigilancia y seguimiento conocidas como Ovisis. Yampara Apaza destacó que el 90% de los casos exitosos se resuelven mediante trabajo de inteligencia coordinado con la policía especializada en narcotráfico.
Entre las técnicas especiales se encuentra la circulación controlada de droga, donde las autoridades reemplazan la sustancia incautada con ladrillos o piedras para seguir el rastro hasta los destinatarios finales. También se utilizan colaboradores eficaces y dispositivos GPS para rastrear los movimientos de las organizaciones criminales y desarticular sus operaciones.
El fiscal provincial explicó que la Fiscalía Especializada investiga casos de macro y micro tráfico cuando las cantidades superan 50 gramos de pasta básica de cocaína, 25 gramos de clorhidrato o 100 gramos de marihuana. Los casos que no alcanzan estos límites son derivados a la Fiscalía Penal de Turno según las competencias establecidas por el código penal vigente.
Yampara Apaza detalló un caso reciente en un colegio de Puno donde se encontraron dos alumnos con pastillas y, tras la modificación de la ley que establece responsabilidad penal a partir de los 16 años, el caso fue derivado a la Fiscalía Especializada. La investigación reveló la existencia de venta de drogas dentro de instituciones educativas de la región.
El fiscal enfatizó que las consecuencias del tráfico de drogas van más allá de la pérdida de libertad en establecimientos penitenciarios con hacinamiento. Las personas condenadas también pueden perder sus viviendas y vehículos mediante incautación porque estos bienes son considerados instrumentos utilizados para cometer el delito.
