El padre Luis Zambrano, de la parroquia Pueblo de Dios, destacó el milagro de la conversión del agua en vino durante la boda de Caná, un relato del evangelio de Juan que revela la sencillez y cercanía de Jesús. Este acto, considerado la primera señal de su ministerio, mostró su generosidad y obediencia al responder a la solicitud de su madre, a pesar de que aún no era su tiempo para actuar.
El sacerdote explicó cómo la preocupación de María por la falta de vino llevó a Jesús a realizar esta transformación. Jesús, con humildad, pidió a los sirvientes llenar las tinajas de piedra con agua, demostrando que los actos de fe y servicio son clave para experimentar la obra divina.
El padre Zambrano enfatizó la sorpresa del mayordomo al probar el vino, quien comentó al esposo que se había reservado lo mejor para el final. Este detalle subraya la excelencia de los actos de Jesús, no solo como una muestra de su poder, sino como una revelación de su gloria y bondad.
El mensaje central del sermón fue la humildad de Jesús al participar en esta celebración como un invitado más, sin ostentación. El sacerdote instó a los fieles a seguir su ejemplo, poniendo a los demás primero y ejerciendo sus roles con sencillez y servicio.
