Los comerciantes del pasaje Moquegua, en Juliaca, soportan ya 6 días de aguas servidas estancadas entre los jirones Apurímac y Tumbes, luego de que una maquinaria rompiera un buzón de desagüe y nadie reparara el daño.
Los vecinos reportan náuseas, vómitos y fuertes dolores de cabeza, mientras una comerciante contó que su hermana sigue enferma y sin mejorar, al punto de resumir su malestar con una frase breve, “No puede mejorar”.
El olor fétido se vuelve más fuerte cuando sale el sol, según los testimonios, y una institución cercana también queda expuesta al problema, con niños y niñas respirando el hedor a diario.
Las ventas han caído en la zona, porque los clientes ya no se acercan al pasaje y los vendedores terminan alejándose para poder almorzar, aunque el aire siga cargado de basura y mal olor.
Los comerciantes dijeron que la emergencia comenzó el 4 de julio y sigue hasta el día 10, pese al intento fallido de unos jóvenes por arreglarla y al tapado del buzón con piedras, que empeoró el rebose.
Hasta ahora, ningún funcionario de la municipalidad ni de Seda Juliaca se ha acercado al lugar, y la empresa ejecutora tampoco asumió responsabilidad por la rotura, según los afectados.

