La escasa asistencia de representantes de la sociedad civil a los talleres del presupuesto participativo, registrada este año en Puno, llevó al regidor Arturo Mamani Pandia a advertir sobre un marcado desinterés de la población en este mecanismo democrático.
El proceso incluye varios talleres de acreditación y reconocimiento de representantes, donde cada urbanización expone sus necesidades a través de delegados, con el fin de priorizar proyectos por resultados orientados al año fiscal 2027 y programaciones multianuales.
El regidor Mamani Pandia sostuvo que «hay un desinterés de nuestra población», atribuyéndolo a que 2026 es el último año de gestión de la actual autoridad, lo que reduce las expectativas ciudadanas de ver ejecutados sus proyectos.
Factores políticos y visión limitada frenan la participación ciudadana
Al ser 2026 el último año de gestión municipal, la población percibe menor posibilidad de concretar obras, lo que, sumado a una mirada centrada solo en pistas y veredas, reduce el interés por participar en espacios de decisión más amplios.
Esta baja participación impacta directamente en sectores como educación, salud y servicios públicos, dado que las necesidades de esas áreas no se priorizan por falta de representación, quedando excluidas de la programación presupuestal futura.
La Municipalidad difundió la convocatoria con anticipación en redes sociales y medios, y el regidor llamó a presidentes de barrio y urbanizaciones a sumarse a los próximos talleres, advirtiendo que proyectos no incluidos en este proceso no podrán ser atendidos posteriormente.
