La Policía Nacional detuvo a Julio César Mendoza y Joseph en la comisaría de Chilca durante el avance de la marcha de sacrificio que realizan viudas, madres, heridos y niños huérfanos de Puno, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Junín hacia la capital para exigir justicia.
Efectivos de la Policía de Carreteras, identificados como el mayor C. Aguirre N. y el SO. Técnico 2da F. Anampa C., ingresaron al bus donde viajaban los manifestantes, solicitando documentos de identidad para verificar requisitorias en un operativo sorpresivo realizado hace unos minutos.
Los familiares de las víctimas exigieron mediante redes sociales «apoyo legal y presencia de abogados» en la comisaría de Chilca, demandando respeto a sus derechos y debido proceso para los detenidos en el marco de la movilización pacífica hacia Lima.
Contexto de la movilización
Las delegaciones avanzan por la Panamericana Sur tras la desactivación del equipo de fiscales que investigaba las muertes en las protestas de 2022 y 2023, caminando más de 140 kilómetros con el duelo a cuestas y la convicción de no dejar que sus casos queden en el olvido.
A lo largo del trayecto los manifestantes denuncian seguimiento e intimidación policial, situación que reabre el miedo en quienes aún cargan las secuelas de la represión ejercida por la Policía y las Fuerzas Armadas durante las movilizaciones sociales registradas en diversas regiones del país.
Las delegaciones llegarán a la capital el 28 de enero, fecha en que se cumple un año de la muerte de Víctor Santisteban, asesinado durante las manifestaciones en las calles de Lima, convirtiéndose en símbolo de la lucha por justicia que mantienen los familiares de las víctimas.
