Presidente Balcázar anuncia visita a Puno tras cuatro años de ausencia

Mandatario suscribirá proyecto millonario de saneamiento tras años de retraso, población espera obras pese a posible alza en tarifas del servicio

José María Balcázar anuncia llegada a Puno tras 1450 días sin visitas presidenciales, firmará convenio de agua con Banco Mundial, beneficiará a miles

El presidente interino José María Balcázar pondría fin, el sábado 28 de marzo de 2026, a 1.450 (4 años), días sin que un jefe de Estado pise la región de Puno. El mandatario transitorio anunció su arribo en una reunión con el alcalde del distrito de Ate Vitarte (Lima), Franco Vidal Morales, y confirmó que visitaría la región altiplánica para suscribir el convenio 025 para el proyecto de agua y alcantarillado para Puno con el Banco Mundial.

La última visita presidencial registrada en Puno fue la de Pedro Castillo, el 8 de abril de 2022, en Huata (Puno). Desde esa fecha, ningún mandatario volvió a la región, ni Dina Boluarte ni el interino José Jerí, quien anunció su viaje en noviembre de 2025, pero nunca llegó y fue declarado persona no grata. Así, Balcázar llega con casi cuatro años de deuda institucional acumulada.

Rechazo sistemático:

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Dina Boluarte nunca visitó Puno durante su mandato, que se extendió entre 2022 y 2025. La región la rechazó abiertamente tras las protestas del periodo 2022-2023, y la ex presidenta llegó a confirmar que no viajaría a la zona, incluso para eventos simbólicos como la festividad de la Candelaria, una de las celebraciones culturales más importantes del país.

El interino José Jerí repitió el patrón: anunció y confirmó un viaje a Puno en noviembre de 2025, pero el rechazo masivo de la población y las autoridades locales lo forzó a reunirse con los alcaldes puneños desde el Palacio de Gobierno en Lima. La declaración de persona no grata fue la respuesta formal de la región a un Estado que gobernaba de espaldas al altiplano.

Megaproyecto comprometido:

El eje del viaje de Balcázar es la firma de un convenio con el Banco Mundial para financiar obras de agua potable y alcantarillado en Puno. La inversión total del proyecto oscila entre S/ 800 millones y S/ 880 millones; de ese monto, aproximadamente 200 millones de dólares provendrán del préstamo internacional y cerca de S/ 397 millones serán aporte del Estado peruano.

El denominado Convenio 025 beneficiará a más de 154 mil personas y contempla más de 10 mil nuevas conexiones de agua potable, más de seis mil nuevas conexiones de alcantarillado y la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales. El proyecto busca, además, reducir la contaminación del Lago Titicaca, uno de los ecosistemas más amenazados de América del Sur.

Retrasos históricos:

El Convenio 025 existe sobre el papel, pero su ejecución ha sido lenta y conflictiva. La falta de expediente técnico, las demoras del Ministerio de Economía y los problemas administrativos lo mantienen como un proyecto de largo plazo, no un beneficio inmediato. El propio Balcázar reconoció durante el anuncio que Puno «no tenían» estas obras de agua y desagüe «hace años», lo que evidencia décadas de postergación.

La población puneña también deberá asumir un costo indirecto: las estimaciones indican que la tarifa del servicio de agua podría subir cerca de un 15% como consecuencia de la modernización tecnológica y la mejora de cobertura. Así, el primer presidente en visitar la región en casi cuatro años llega con promesas millonarias, pero también con una factura que recaerá, en parte, sobre los ciudadanos que más tiempo esperaron.

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