Daniel Ccama, un productor agrícola de Puno, expuso la dura realidad que enfrentan los pequeños agricultores en Perú. Mientras los grandes agroexportadores reciben exoneraciones de impuestos, subsidios y grandes extensiones de tierra, los campesinos locales luchan por sobrevivir con técnicas de cultivo obsoletas y sin apoyo gubernamental.
Ccama explicó que los agricultores de la región se ven obligados a usar métodos tradicionales, como la chaquitaclia, porque no pueden acceder a tecnología moderna debido a sus altos costos. Esta situación contrasta con la de los agroexportadores, quienes cuentan con recursos avanzados y beneficios económicos que les permiten obtener ganancias millonarias.
El productor puneño detalló que los pequeños agricultores enfrentan pérdidas significativas al cultivar productos básicos como la papa y la quinua. Los altos costos de producción y la falta de apoyo tecnológico hacen que sus actividades sean poco rentables. En cambio, los agroexportadores generan grandes ingresos al vender productos de alta calidad en el mercado internacional.
Según Ccama, la política agraria del país está diseñada para favorecer a los grandes empresarios del sector. Estos reciben no solo beneficios económicos, sino también apoyo logístico y facilidades para contratar mano de obra. Mientras tanto, los pequeños productores deben buscar otras actividades para compensar sus pérdidas en la agricultura.
El productor señaló que esta desigualdad no es exclusiva de Puno, sino que refleja una problemática nacional. Los pequeños agricultores en todo el país están abandonados a su suerte, lo que ha llevado a muchos a considerar que ya no es rentable cultivar productos básicos para la canasta familiar.
Finalmente, Ccama destacó que los productos de alta calidad de los agroexportadores se destinan al mercado extranjero, dejando a la población local sin acceso a estos alimentos. Esta situación, según él, profundiza la desigualdad y afecta directamente a las familias más vulnerables del país.
