Sobre la proliferación de las llamadas “planillas fantasmas”, el analista político Moisés Sosa sugirió que cuando se inicie una obra se presente a todos los trabajadores al público de manera que se conozca su cantidad y sus rostros, por lo tanto, se dificulta la inclusión de nombres en las planillas.
Indicó que el gobierno regional tiene alrededor de 120 obras y la OCI no tiene ni los recursos materiales y humanos para controlar y evitar irregularidades. Mencionó que esta oficina necesita una camioneta
“El de la contraloría tendría que ser un supermán para estar presente en todas las obras”, dijo y agregó que los consejeros regionales deberían estar presentes en los lugares de ejecución de obras, pero, en lugar de controlar, hacen lo contrario e incluso, ellos son los que colocan a los trabajadores fantasmas.
Finalmente, dijo que se debería fortalecer a los órganos de control del gobierno regional pues, además de las planillas fantasmas, las convocatorias a contratos CAS están arreglados por funcionarios corruptos.
