La comunidad de los Uros, en Puno enfrenta una nueva amenaza que pone en jaque su lenta recuperación económica: las anunciadas protestas en la región. Rita Suaña, exalcaldesa de las islas flotantes, ha manifestado una profunda preocupación por el impacto negativo en el arribo de turistas, un sector vital para el sustento local.
Desde el inicio de la pandemia, las cifras de visitantes internacionales en los Uros no han logrado recuperarse a los niveles previos. Actualmente, la mayoría de los turistas que llegan a las islas son nacionales, evidenciando la fragilidad del mercado extranjero.
«Estamos preparándonos todas las islas para recepcionar a los turistas, esperemos que esta huelga no perjudique mucho el arribo de turistas», señaló Suaña, expresando la esperanza de que las movilizaciones no frustren el esfuerzo de la comunidad.
La exalcaldesa también destacó que las protestas históricamente han dejado a muchos visitantes decepcionados. Esto no solo afecta la experiencia del turista, sino que también daña directamente la imagen del destino Puno, dificultando futuras visitas y la economía de las familias.
La situación del turismo tiene consecuencias directas en la subsistencia de las familias de los Uros. Muchas dependen enteramente de los ingresos generados por los visitantes, por lo que cualquier interrupción representa un golpe severo a su economía
Ante este panorama, Rita Suaña exigió al Gobierno Regional de Puno la inclusión de los artesanos de las islas en proyectos de apoyo. Mencionó programas como PROCOMPITE y otras iniciativas de artesanía que podrían ofrecer un salvavidas a la comunidad.
Suaña enfatizó la necesidad de que las comunidades de los Uros sean consideradas activamente en las políticas de desarrollo económico y turístico de la región. Su participación es crucial para asegurar un crecimiento equitativo y sostenible.
