José Carlos Gutiérrez Sancho, presidente del Consejo de Autoridades Originarias, confirmó la creación de una fuerza política autónoma desde las bases comunitarias. La decisión marca una ruptura con los partidos tradicionales, a los que acusan de representación falsa y estrategias clientelistas.
Gutiérrez Sancho explicó que los partidos actuales operan como empresas, lejos de las necesidades reales de la población. Señaló que el reparto de regalos y promesas vacías distorsiona la democracia, sin generar cambios estructurales para los pueblos originarios.
El dirigente insistió en que la representación política debe surgir desde las comunidades. Mencionó que los partidos, al no construirse desde abajo, ignoran las demandas históricas de los pueblos, pese a ser el sector más afectado por las crisis políticas.
Detalló que los pueblos ya cuentan con sistemas propios de elección, como asambleas que eligen autoridades legítimas. Presidentes comunales y rondas campesinas emergen de consensos, un modelo que, según él, debería extenderse al ámbito nacional para garantizar participación real.
La ley electoral reconoce entre 25% y 30% de participación política a los pueblos originarios, pero solo como candidatos. Gutiérrez Sancho aclaró que no existen escaños reservados, lo que limita su incidencia en las decisiones del Estado.
Criticó la polarización entre derecha e izquierda, ideologías que calificó de importadas y ajenas a las realidades locales. Ambas, dijo, han instrumentalizado a los pueblos originarios en sus conflictos, sin ofrecer soluciones concretas a sus problemas.
Advirtió que los partidos tradicionales manipularon leyes y omitieron su defensa durante conflictos sociales. «Ninguno puede considerarse una opción válida», afirmó, al recordar su silencio frente a ataques contra comunidades en los últimos años.
Para las elecciones de 2026, descartaron apoyar a partidos o candidatos bajo el sistema actual. Gutiérrez Sancho admitió que inscribir una organización política propia ahora es inviable, pero avanzarán en un proceso de articulación interna.
El plan, explicó, requiere tiempo para construir confianza y evaluar propuestas. «No nos apresuraremos. Priorizamos la organización sólida sobre la prisa electoral», afirmó, al destacar que primero fortalecerán sus estructuras de toma de decisiones.
La hoja de ruta incluye asambleas regionales, empezando por una reunión el 6 de junio con comunidades campesinas. El objetivo es consolidar un instrumento político a largo plazo, integrando autoridades originarias, líderes locales y rondas, antes de definir candidaturas.
