Rondas Campesinas de Cutimbo en el distrito de Pichacani-Laraqueri, provincia de Puno, cumplen dos años protegiendo su comunidad, donde el alto índice de robos obligó a 50 vecinos a organizarse en la autoprotección ante el incremento de sucesos delictivos que afectaban la zona de tránsito carretero, logrando reducir el crimen con vigilancia constante.
La dedicación demostrada al resguardo ciudadano es vital para la tranquilidad vecinal, pues en el distrito cercano de Pichacani existen cuatro bases ronderiles adicionales activas; la misión principal del cuerpo de vigilantes es garantizar la seguridad en esa zona estratégica, realizando operativos continuos sin anunciar durante las horas nocturnas desde su caseta de control en la vía principal.
A pesar del servicio ininterrumpido diario y la reducción de la delincuencia en la localidad andina puneña, el grupo de seguridad comunal opera sin infraestructura; la carencia de un local propio dificulta la coordinación y el funcionamiento óptimo de las labores de protección vecinal en el territorio comunal de Laraqueri.
Dedicación al resguardo sin local propio
La ausencia de un local propio no detiene el trabajo de estos vigilantes comunales comprometidos, quienes mantienen guardias permanentes en puntos estratégicos. El modelo de autoprotección comunal ha logrado consolidarse como un referente de vigilancia preventiva en el distrito, fortaleciendo la convivencia pacífica y reduciendo los riesgos de abigeato.
Los ronderos continúan sus labores desde la caseta de control ubicada en la carretera principal del sector Cutimbo, un claro ejemplo ante la ausencia de patrullaje policial constante, el esfuerzo colectivo de estos guardias voluntarios que protegen el territorio sin recibir remuneración económica, demuestra cómo la población rural se moviliza eficazmente contra la delincuencia.
El aniversario de las Rondas Campesinas de Cutimbo representa un logro importante para la seguridad comunitaria rural, inspirando a otras comunidades campesinas a replicar este modelo ya que la población reconoce el sacrificio de estos vigilantes que trabajan sin descanso para proteger a las familias, la organización demuestra que la unidad transforma la realidad en zonas rurales.
