Las aguas de Condoraque alcanzaron un pH de 7.5 y una antigua laguna de relaves se transformó en espejo cristalino tras años de lucha contra la contaminación minera en esta zona de Putina.
Simón Orihuela Mamani, expresidente de la localidad ubicada en el distrito de Quilcapuncu, provincia de San Antonio de Putina, confirmó que la situación ambiental «ya está bastante transformada» después de prolongada batalla vecinal.
El proceso de recuperación demandó sacrificio y unidad de los pobladores, quienes trabajaron con respaldo de profesionales y autoridades locales para revertir el daño causado por las actividades mineras en su territorio durante varios años.
Orihuela invitó a los dirigentes de la cuenca Llallimayo a seguir su ejemplo de resistencia y anunció que visitará esa zona para compartir la experiencia exitosa de su pueblo en la recuperación ambiental.
El expresidente destacó que el agua ahora presenta condiciones aptas para consumo con evidencia científica que respalda el cambio, mostrando un pH de 7.5 que indica niveles saludables para la población local y sus actividades.
La laguna que antes lucía amarilla con color óxido o vino por los relaves mineros ahora se presenta como un espejo cristalino y limpio, simbolizando la victoria de Condoraque sobre la contaminación ambiental histórica.
