El proyecto del gasoducto del sur representa una iniciativa estratégica para el desarrollo energético del país. La obra contempla un recorrido que atravesará las regiones de Cusco, Puno, Moquegua y Tacna, beneficiando directamente a 15 provincias. Según el especialista en temas energéticos, Antonio Gamero Márquez, la infraestructura no solo significa una inversión, sino una apuesta por la seguridad energética nacional.
En entrevista con Razón Libre de Pachamama Radio, señalo que la iniciativa contempla una inversión de 4.500 millones de dólares que conectará Camisea con Lima mediante dos ductos fundamentales: uno para gas y otro para líquidos. El proyecto permitirá expandir la red de distribución hacia territorios serranos, generando un impacto significativo en el desarrollo regional y superando los desafíos históricos de distribución energética.
Los dirigentes sociales de las regiones involucradas deben coordinar esfuerzos para reactivar este proyecto, ya que tiene como objetivo conectar zonas tradicionalmente marginadas con la red de suministro nacional. Esta conexión creará oportunidades de crecimiento económico y mejorará la calidad de vida de miles de personas, indicó.
Una de las características más importantes del proyecto es su sostenibilidad económica. Se estima que el ahorro generado por el gasoducto cubrirá los costos de construcción, convirtiéndolo en una inversión rentable que no representará una carga para el Estado. Por el contrario, contribuirá al desarrollo integral de la macro región sur del Perú.
