Al menos dos hectáreas de totorales fueron arrasadas por un incendio en la reserva del lago Titicaca ayer. Decenas de nidos de aves en peligro de extinción ardieron en llamas. El siniestro inició a las 10:00 horas y duró hasta las 13:00 horas.

Fueron los propios isleños que prendieron fuego a los totorales para su renovación, pero el viento se encargó de atizar con mayor intensidad la quema.

Según la Reserva del Titicaca, esta práctica debería de ser controlada para no afectar el medio ambiente. Cerca al mediodía, una densa humareda cubrió el cielo de Puno, originando una atmósfera gris casi todo el día.

Según la Fiscalía en Materia Ambiental, en los últimos años se registró más de 10 quemas incontroladas sin ningún tipo de autorización. Los isleños necesitan de totora fresca para cada cierto tiempo reforzar las islas flotantes de Los Uros y sus trabajos de artesanía que elaboran para los turistas que acuden a diario.

El antropólogo Miguel Medina opinó que esta práctica continuará porque no hay otra forma de lograr la renovación de la planta acuática. Recomendó capacitar a quienes viven directa e indirectamente de la totora.

Fuente: La República