“Guagua que no llora, no mama”. La contaminación sonora causada por el claxon de los vehículos ha disminuido considerablemente en la cuadra del Jr. Tacna con los jirones Oquendo y Fermín Arbulú de la ciudad de Puno debido al reclamo de los propietarios de las tiendas comerciales que funcionan en esa zona.

El propietario de uno de estos locales comerciales, ubicado en esa cuadra, Néstor Apaza, señaló que esa zona era considerada “tierra de nadie” debido a que las combis de servicio urbano, taxis y vehículos particulares no respetaban las normas de tránsito y generaban contaminación sonora que afectaba la salud y tranquilidad de los peatones y comerciantes.

Ante el reclamo, durante años, la ex gestión edil en coordinación con la Policía de Tránsito ha hecho que los transportistas respeten las normas de tránsito. Además, el municipio dispuso una ordenanza municipal que sanciona con una multa de aproximadamente 400 soles a los conductores de vehículos que ocasionan contaminación sonora, declaró.


Redacción: MYCH