Los pobladores del distrito de San Miguel, en la provincia de San Román, expresaron su preocupación ante la falta de avances en la gestión del alcalde Cristín Mamani. Según Javier Tinta, dirigente local, la administración ha sido calificada con una nota de 01 sobre 10 debido a la ausencia de obras significativas y el desorden en el desarrollo urbano.
Los vecinos señalan problemas graves como calles sin pavimentar, falta de canalización para aguas pluviales y un crecimiento descontrolado de la ciudad. Durante esta gestión, indican, no se han ejecutado proyectos que mejoren de manera tangible la calidad de vida en el distrito, lo que ha generado descontento generalizado.
El manejo del presupuesto municipal también ha generado críticas. De los 35 millones asignados, solo se han ejecutado 25 millones, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas, lo que deja la posibilidad de reintegrar cerca de 10 millones no utilizados. Esta situación ha despertado dudas sobre la eficiencia en el uso de los recursos públicos.
De cara al próximo año, las expectativas son bajas. Javier Tinta advirtió que es poco probable que haya mejoras importantes, ya que considera que la gestión podría estar más enfocada en actividades políticas que en atender las urgencias del distrito. Los vecinos demandan un plan integral que solucione las carencias de infraestructura y servicios básicos, aspectos clave para el desarrollo del distrito.
