Secretario judicial muere en la calle y sus compañeros denuncian exceso de carga laboral

Jhon Arocutipa
Jhon Arocutipa 09/04/2026

El secretario judicial Adolfo Miranda Bailón, de 69 años, falleció en la intersección del jirón Cusco con el jirón Cajamarca de Puno, a escasos metros de su centro de labores, cuando se descompensó y presuntamente sufrió un paro cardíaco.

Transeúntes y compañeros que lo encontraron tendido en la vía pública intentaron reanimarlo de inmediato sin obtener respuesta, mientras efectivos de la Policía Nacional, serenazgo municipal y, posteriormente, el Ministerio Público llegaron al lugar para iniciar las diligencias.

«Mi compañero muerto acá afuera, y ¿qué va a decir la corte? Lo único que va a decir: mi más sentido pésame. Así trabajamos los trabajadores del Poder Judicial, señores, eso deben enterarse», declaró una colega visiblemente afectada.

Familia devastada y denuncia de agotamiento extremo

La esposa del trabajador llegó al lugar protagonizando escenas de dolor e indicó que Miranda Bailón había salido de su vivienda en buenas condiciones de salud para ir a laborar, por lo que su repentina muerte tomó a todos por sorpresa.

Sus compañeros denunciaron que la Corte Superior de Puno registra un alto índice de estrés laboral detectado oficialmente, y que muchos trabajadores dejan de asistir a sus citas médicas y descuidan su salud por la excesiva presión del trabajo diario.

Un colega señaló que Miranda Bailón había trabajado hasta altas horas de la noche en vísperas de una visita institucional programada para el 15 del presente mes, lo que habría agravado su condición de salud en los últimos días.

Pedido urgente a la presidenta del Poder Judicial

El cadáver de Miranda Bailón, quien en julio cumpliría 70 años y estaba a punto de jubilarse, será trasladado a la morgue de Juliaca, ya que Puno no cuenta con autorización oficial del Ministerio Público para realizar necropsias de ley.

«Tenemos problemas de diabetes y muchas enfermedades que, por el trabajo, no vamos al médico, no asistimos a nuestras citas, no vemos nuestra salud. No tenemos horario de salida, tenemos trabajo», denunció otro trabajador judicial en el lugar del deceso.

Una compañera apeló directamente a la presidenta del Poder Judicial para que envíe más personal a la Corte Superior de Puno, incremente el plantel ante la alta carga procesal detectada, y actúe con humanidad frente a una situación que ya cobra vidas.