César García, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo, destaca que el sector agropecuario es crucial para la economía de Puno, representando el 14% de la producción regional. A pesar de un crecimiento del 4.5% en el tercer trimestre del año pasado, impulsado por condiciones climáticas favorables, persisten desafíos significativos como la baja inversión y la necesidad de tecnificación en el campo.
García explica que la producción de papa, el cultivo principal de Puno, se mantiene estable, alcanzando 1.2 millones de toneladas en el periodo mencionado. Este volumen representa una quinta parte de la producción nacional de papa, lo que subraya la importancia de la región en este rubro. Asimismo, otros cultivos como la alfalfa, la quinua y la cebada también experimentaron un buen desempeño debido a las condiciones climáticas óptimas.
El economista menciona que la quinua es otro cultivo relevante para Puno, contribuyendo con más del 35% de la producción nacional. A nivel mundial, la demanda de quinua está en aumento, lo que representa una oportunidad importante para los productores locales. Sin embargo, a pesar de este potencial, el sector enfrenta limitaciones que impiden su pleno desarrollo.
García señala que la inversión pública es un factor clave para impulsar el sector agropecuario, complementando los esfuerzos del Estado y de los actores económicos. Aunque el gobierno regional de Puno ejecutó más del 90% de su presupuesto el año pasado, se dejaron de invertir 82 millones de soles, lo que indica la necesidad de mejorar la gestión y priorización de proyectos. El presupuesto se destinó principalmente a transporte, educación, salud y en cuarto lugar al sector agropecuario.
Según García, la relación entre el sector público y privado debe ser de colaboración y no de limitación. Mientras el Estado proporciona infraestructura adecuada, el sector privado también debe contribuir con inversiones para mejorar la productividad del campo. Es necesario un clima de confianza y estabilidad para atraer inversión privada y potenciar el desarrollo del sector agropecuario.
García subraya que la agricultura familiar, donde las familias cultivan principalmente para su propio consumo, es una realidad en Puno y en gran parte del país. Esto limita la capacidad de los agricultores para acceder a mercados más amplios, tecnología y recursos financieros, generando baja productividad y perpetuando círculos de pobreza. Esta situación está ligada a problemas como la desnutrición infantil y la inseguridad alimentaria.
El economista explica que muchos productores venden sus productos a precios bajos a intermediarios, ya que carecen de acceso a mercados directos. La falta de mercados itinerantes o rurales en las ciudades limita las oportunidades para los agricultores de comercializar sus productos a precios justos. Existe una necesidad urgente de mejorar la infraestructura y la coordinación entre los mercados para evitar pérdidas por sobreproducción.
Finalmente, García enfatiza la importancia de la inversión en infraestructura, como carreteras, puertos y aeropuertos, para reducir los costos de movilidad y conectar mejor los mercados entre regiones. También es fundamental contar con proyectos de irrigación resilientes que almacenen agua y prevengan sequías, ya que el sector agropecuario es muy sensible a los fenómenos climáticos.
