Sobreviviente de la masacre en Juliaca lucha por justicia tras graves secuelas

Diego Quispe, afectado por la represión en Juliaca, depende de su madre y mantiene su lucha en defensa de la justicia y una vida digna

Vive con 120 perdigones tras represión en Juliaca y enfrenta graves riesgos de salud y seguridad invitando a unirse a protestas contra el Gobierno y el Congreso

Diego Armando Quispe Livisi, natural de Azángaro, en la región de Puno, vive con 120 perdigones de metal en su cuerpo, resultado de la represión del 9 de enero en Juliaca. Su situación de salud y seguridad sigue siendo crítica.

Quispe afirma que su vida «corre peligro» tanto por los efectos de los perdigones como por los riesgos naturales de la región, donde los rayos podrían afectarlo debido al metal alojado en su cuerpo. «No le tengo miedo a la muerte», declara, aunque siente que ya le arrebataron parte de su vida.

Sin poder trabajar, Quispe depende de su madre, quien es mayor. Aun así, su determinación no ha decaído. Expresa su compromiso de «seguir luchando contra el Gobierno y el Congreso», a los que considera responsables de las secuelas que enfrenta.

Con un llamado al pueblo peruano, Quispe invita a sumarse a las protestas del 13, 14 y 15 de noviembre, buscando justicia y una vida digna para las futuras generaciones, que no deberían pasar por las mismas tragedias.

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