Transportistas de Juliaca subieron el pasaje urbano de un sol a un sol con cincuenta, obligan a bajar a pasajeros y generan agresiones verbales y físicas, mientras el gerente de transportes y Circulación Vial Hardy Meyer Quispe Lipa evade su responsabilidad de intervenir.
La Línea 18 y la 23 actúan con prepotencia, cierran accesos y circulan a sesenta kilómetros por hora dentro de la ciudad, ignorando señales de tránsito que ponen en peligro a familias enteras en rutas congestionadas, según reportan usuarios.
Además, algunos ciudadanos escribieron en redes sociales, «Paguen un sol y punto», respaldados por videos que muestran aglomeraciones y choferes que dejan gente varada si rechazan el nuevo precio, situación que satura las calles de Juliaca.
Daniela Mamani relató indignada, «Si no les conviene, que cambien de rubro», mientras Vicente Choque exigió acción inmediata ante cobradores que agreden físicamente a quienes defienden el pasaje original de un sol.
El alcalde Oscar Cáceres guarda silencio pese a denuncias acumuladas durante semanas, contraste con Arequipa y Cusco donde gerentes negociaron acuerdos para estabilizar precios y evitar abusos en servicios públicos.
En Tacna choferes mantienen el sol sin represalias, en Puno la municipalidad amenaza con ruta libre, modelo que ciudadanos como Mariela Amanqui piden para Juliaca y romper el monopolio que encarece el día a día.
La indiferencia oficial permite prepotencia creciente, «Que se declare ruta libre en toda Juliaca», claman pobladores hartos que exigen competencia de nuevas empresas para bajar tarifas y devolver orden a las combis cotidianas.
