Un ciudadano presuntamente venezolano quien se identificó como Danny Colina estuvo a punto de ser linchado por vecinos enfurecidos tras robar dos perfumes de una botica ubicada en la urbanización Santa Catalina, tercera cuadra del jirón Huiracocha, en Juliaca, el pasado 16 de junio.
Los residentes capturaron al presunto delincuente de 34 años después del hurto y lo amarraron junto a una vivienda donde presuntamente alquilaba habitación con su cómplice. Los vecinos manifestaron su hartazgo ante la constante ola delictiva que azota la zona desde hace varios meses.
La turba enardecida acusó a Colina y su acompañante de ser responsables de múltiples robos perpetrados en la urbanización. «Cuántas veces me han robado», expresó uno de los afectados durante el incidente, evidenciando la desesperación de los pobladores ante la inseguridad ciudadana.
Según testimonios recogidos en el lugar, el cómplice del detenido logró escapar durante la intervención de los vecinos. Los residentes señalaron que ambos extranjeros operaban desde una cantina ubicada en la misma cuadra, establecimiento que califican como «centro de concentración delincuencial».
Dora Quecara Adco, dirigente de la urbanización Santa Catalina, expresó su indignación por la situación delictiva y criticó la ausencia de efectivos policiales y serenos en la zona. La lívecinaal manifestó que los pobladores se ven obligados a hacer justicia por mano propia.
«No hay presencia policial ni serenazgo en nuestra urbanización», declaró la dirigente, quien además cuestionó el despliegue de cinco patrulleros para rescatar al presunto delincuente. La dirigente advirtió que la población tomará la justicia en sus manos si continúan los actos delictivos.
Durante el interrogatorio improvisado, Colina confesó haber sustraído perfumes del establecimiento comercial y admitió su nacionalidad colombiana. El sujeto, visiblemente nervioso, proporcionó información contradictoria sobre su lugar de residencia y las razones de su presencia en la urbanización juliaqueña.
La Policía Nacional del Perú intervino con cinco patrulleros para rescatar al presunto delincuente de las manos de la turba. El operativo generó malestar entre los vecinos, quienes consideran desproporcional el despliegue policial para proteger a quien califican como «ratero reincidente» en su sector.