El candidato a la presidencia de la República por Perú Libre, Vladimir Roy Cerrón Rojas, declaró su postulación desde la clandestinidad, al ser requerido por la justicia peruana, en una entrevista difundida por Pachamama Radio, desde la región Puno.
Cerrón Rojas registra dos sentencias ejecutoriadas en su hoja de vida: cuatro años de pena privativa de libertad por negociación incompatible y tres años, seis meses por colusión, ambas con pena cumplida según su propio registro.
El dirigente, quien ejerció dos veces como gobernador regional de Junín, sostuvo que los procesos judiciales en su contra no lo inhabilitan para competir electoralmente, bajo el argumento de que los líderes políticos se forjan en los tiempos difíciles.
«Los líderes justamente se forjan en los tiempos difíciles. Caso contrario, sería fácil anular a todos los líderes haciéndole una denuncia el día de mañana.»
Cerrón Rojas insinuó estar en la región Puno durante la entrevista, aunque su paradero exacto permanece desconocido para las autoridades. Afirmó que la población es su mayor fuente de protección en esta etapa de su vida.
Sobre su partido, el candidato rechazó las críticas que lo sitúan fuera de la izquierda, y reivindicó a Perú Libre como el único partido nacido en provincia con un plan de gobierno orientado a la descentralización del país profundo.
Ante la ciudadanía de Puno, Cerrón Rojas pidió votar por Perú Libre el 12 de abril, al advertir sobre candidatos que, según él, «se disfrazan con sombreros y ponchos» pero responden a fundaciones e intereses ajenos al sector popular.
La candidatura de Cerrón Rojas genera un debate en el escenario político peruano, pues su condición de prófugo de la justicia contrasta con su aspiración al máximo cargo del Ejecutivo, situación que distintos analistas califican de inédita en el país.
