David Vargas Valencia, párroco de la iglesia Cristo Rey en Juliaca, compartió un profundo mensaje sobre el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos, destacando su significado espiritual y cultural en la sociedad andina. Según Vargas, estos días son un llamado a la santidad y un momento de comunión con Dios, buscando vivir de manera íntegra y humana. “La santidad es vivir extraordinariamente lo ordinario, y estamos llamados a perfeccionarnos como seres humanos”, afirmó el párroco.
El sacerdote también resaltó la tradición del 2 de noviembre, donde las familias recuerdan a sus seres queridos fallecidos. En la cultura andina, explicó, esta fecha es un espacio de reencuentro familiar, donde se preparan alimentos y se confeccionan panecillos para celebrar la vida y los momentos compartidos con aquellos que ya no están físicamente. “No es celebrar la muerte, sino recordar las experiencias de vida que compartimos con ellos”, puntualizó.
Refiriéndose a costumbres tradicionales, Vargas explicó el significado de los altares y tómbolas para los difuntos, donde se incluyen elementos simbólicos como panecillos y figuras, que representan la vida diaria y la conexión con los seres queridos. “Estas miniaturas son un símbolo de lo que compartimos día a día, y en familia repartimos la vida, lo dulce y lo difícil de la existencia”, dijo el párroco.
Finalmente, Vargas reflexionó sobre la importancia de enseñar a los niños sobre su identidad familiar y cultural. Recordar la historia de los ancestros, mencionó, es fundamental para que las nuevas generaciones valoren su herencia y fortalezcan sus raíces.