El presidente del Consejo de Ministros (PCM) Gustavo Adrianzén presentó su renuncia irrevocable ayer para evitar una inminente censura en el Parlamento tras el respaldo de Fuerza Popular a su destitución y la creciente presión política en su contra.
La decisión del premier llegó apenas horas después de que el gobierno realizara tres cambios ministeriales en un intento desesperado por mantenerlo en el cargo mediante una estrategia que fuentes cercanas describieron como pelear hasta el final.
Fuerza Popular emitió un comunicado criticando la «reacción tardía» del gobierno frente a la masacre de 13 trabajadores mineros en Pataz y cuestionó que Adrianzén minimizara «la gravedad de los hechos» al poner en duda el secuestro de las víctimas mostrando desconexión con la inseguridad.
Cambios ministeriales insuficientes
El gobierno había realizado ajustes colocando a César Sandoval Pozo en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones a Raúl Pérez Reyes en Economía y Finanzas y al general PNP en retiro Carlos Malaver Odias en Interior buscando frenar la censura parlamentaria.
Fuentes del Ejecutivo revelaron que el nombramiento de Pérez Reyes respondía a una estrategia para ofrecer partidas presupuestales destinadas a obras donde los congresistas tuvieran interés y así revertir la tendencia a favor de la destitución del premier.
Diversos sectores parlamentarios rechazaron estos movimientos ministeriales calificándolos como «parches» y «repartija política» mientras Podemos Perú Renovación Popular Acción Popular y Somos Perú anunciaron que mantendrían su respaldo a la censura.
Futuro gabinete en evaluación
La presidenta Dina Boluarte evalúa los nombres de Morgan Quero Eduardo Arana Daniel Maurate y Walter Astudillo como posibles reemplazos para encabezar el Gabinete que deberá enfrentar un Congreso que ha exigido cambios más profundos en el Ejecutivo.
Alianza para el Progreso intentó desmarcarse de Sandoval Pozo anunciando que su designación no contó con autorización del partido y que su caso sería derivado al comité de disciplina para evaluar sanciones correspondientes.
Las cuatro mociones de censura contra Adrianzén sumaban inicialmente 58 firmas de diez bancadas pero tras el anuncio del respaldo fujimorista la votación habría alcanzado al menos 78 votos superando ampliamente los 66 necesarios para destituirlo y precipitando su renuncia.
