Carritos sangucheros, puestos de golosinas y pequeñas tiendas fueron entregados a exrecicladores del botadero de Chilla, en Juliaca, quienes quedaron sin ingresos tras el cierre de ese lugar. La ayuda fue posible gracias a una iniciativa conjunta entre la Gerencia de Gestión Ambiental de la Municipalidad Provincial de San Román y el Ministerio del Ambiente.
El gerente de Gestión Ambiental de San Román, ingeniero Arturo Oroz Bocangel, explicó que desde el año pasado el Ministerio del Ambiente destinó a un profesional para identificar a los recicladores que no lograron reinsertarse en otras actividades económicas. Se priorizó a quienes trabajaron durante seis u ocho años dentro del botadero separando residuos.
Oroz Bocangel precisó que en Chilla existían dos asociaciones de recicladores: una del sector interno y otra del sector externo. Por ello, el proceso de identificación permitió distinguir a quienes ya realizaban otras actividades económicas de quienes seguían en situación de vulnerabilidad. Estos últimos fueron los beneficiarios directos de los emprendimientos entregados durante la actividad.
La iniciativa no se limitó a la entrega de equipos. La municipalidad también coordinó con la Sunat y la Gerencia de Desarrollo Económico para facilitar la formalización de los beneficiarios. Además, se comprometió a brindar acompañamiento para que cada emprendimiento pueda mantenerse en el tiempo y generar ingresos estables para los exrecicladores.
Oroz Bocangel señaló que el programa también busca apoyar a recicladores informales que aún trabajan en lugares sin condiciones adecuadas para la salud. Algunos todavía se resisten a formalizarse, por lo que las instituciones participantes buscan cambiar esta situación mediante orientación y trabajo directo con cada persona identificada.
La actividad forma parte de un componente del proyecto de recuperación financiado por el Ministerio del Ambiente. Sin embargo, la Municipalidad Provincial de San Román asumió el compromiso de seguir identificando y apoyando a más exrecicladores en situación vulnerable, dentro de sus propias capacidades, ya que la demanda supera el alcance actual del programa.

