El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, enfrentó un incidente bochornoso al ser rociado con orina por familiares de las víctimas que fallecieron durante las protestas en la capital en 2023. Esto ocurrió tras su llegada a Juliaca, en la región Puno, para inaugurar el hospital Solidaridad.
López Aliaga ingresó al jirón Raúl Porras para saludar a la gente, pero fue recibido con reclamos y protestas. A pesar de la presencia de un contingente policial, los ciudadanos exigieron su salida de la ciudad mientras él se preparaba para dar su discurso en la inauguración del hospital.
Durante el evento, los pobladores abuchearon al alcalde con gritos como «¡Fuera!», «¡Porky, asesino!» y «¡Porky traidor!». En medio del tumulto, una persona de la multitud le arrojó orina, lo que obligó a López Aliaga a retirarse rápidamente del lugar.
Los manifestantes expresaron su rechazo debido a la oposición del alcalde a las protestas realizadas en Lima por ciudadanos de diferentes regiones contra la presidenta Dina Boluarte. Isabel Samillan, una de las protestantes, criticó al alcalde por su actitud y su falta de apoyo a los pueblos que han sido reprimidos. Mariela Callo también se pronunció, recordando las humillaciones sufridas por las comunidades quechuas y aimaras, afirmando que la sangre derramada no será olvidada.
