La inseguridad en Puno aumenta por la falta de coordinación entre autoridades, según el especialista Ramón Ramos Guerra. El experto señala que mientras los robos crecen en zonas urbanas y rurales, no existe un plan articulado para enfrentar este problema que afecta a toda la región.
Ramos Guerra indica que las autoridades priorizan obras públicas sobre inversión en seguridad. Precisa que las estadísticas oficiales no reflejan la realidad y propone analizar el número de jóvenes que no estudian ni trabajan como factor clave en el incremento de la delincuencia.
El especialista reconoce el rol de las rondas campesinas ante la inacción estatal, pero subraya que la protección debe venir de la policía y el sistema judicial. Advierte que los delincuentes capturados suelen ser liberados rápidamente, lo que genera desconfianza en las instituciones.
Sobre las propuestas políticas, Ramos Guerra cuestiona medidas como el uso de láminas antibalas en vehículos. Plantea en cambio la necesidad de leyes más estrictas y programas de reinserción laboral dentro de los penales para atacar el problema desde su raíz.
El experto expresa preocupación por la reciente ordenanza que autoriza el uso de armas de fuego contra delincuentes en flagrancia. Considera que esta medida podría escalar la violencia sin resolver las causas profundas de la inseguridad.
Como solución integral, Ramos Guerra propone mayor articulación entre autoridades, inversión en educación y generación de oportunidades laborales. Destaca que el abandono de sectores productivos como la agricultura contribuye al aumento de la migración y la delincuencia juvenil.
