La aspirante al Senado por Fuerza Popular, Sitza Romero Peralta, fue echada de la Plaza Mayor de Puno por un grupo de ciudadanos mientras daba una entrevista a un medio local, quienes, indignados por sus declaraciones, le gritaron «¡Fuera, fuera!» y la obligaron a abandonar el lugar.
Romero había afirmado minutos antes de la entrevista que contaba con el respaldo de los puneños y que Keiko Fujimori era la única capaz de resolver los problemas del país, lo que desencadenó el rechazo inmediato.
La situación escaló cuando Romero defendió el legado de Alberto Fujimori, asegurando que el expresidente «liberó al país del terrorismo» y dejó obras como carreteras e infraestructura educativa que, según ella, los puneños recordaban con gratitud. Sin embargo, sus palabras generaron ira entre los presentes, quienes la acusaron de intentar «comprar votos» con un discurso que, para muchos, ignora los daños causados por el fujimorismo.
Uno de los manifestantes, identificado como Cloaldo Ortega, confrontó a la aspirante señalando que la familia Fujimori «malogró el desarrollo del país» y cometió «atrocidades contra el pueblo» y además cuestionó que, tras años de lo que consideran mal gobierno, el partido llegue a Puno buscando apoyo como si nada hubiera pasado.
Romero llegó a Puno con la intención de captar votos para las próximas elecciones, pero su estrategia chocó con el rechazo de una ciudadanía que no olvida los casos de corrupción, violaciones a los derechos humanos y el estancamiento económico asociados al gobierno de Alberto Fujimori.
Ante el creciente hostigamiento, la aspirante terminó huyendo del lugar, mientras los ciudadanos seguían increpándola. El episodio refleja el fuerte rechazo que aún genera el apellido Fujimori en regiones como Puno, donde el recuerdo de su gobierno divide opiniones.


