El río Negro descendió a 12,66 metros en el puerto de Manaos, muy por debajo de su nivel normal de 21 metros, marcando un récord histórico de sequía que sacude la Amazonía brasileña, según informó el servicio geológico de Brasil.
Las predicciones meteorológicas son desalentadoras, pues Andre Martinelli, responsable de hidrología en Manaos, advierte que el nivel del río podría seguir bajando hasta finales de mes debido a la escasez de lluvias en las regiones río arriba.
Esta crisis afecta a toda la cuenca amazónica, donde el río Madeira, el afluente más largo del Amazonas, también registra niveles críticos. El río Negro, que drena el 10% de la cuenca, es el sexto más grande del mundo por volumen de agua.
La vida cotidiana de los habitantes locales se ha visto severamente impactada. Gracita Barbosa, cajera de 28 años en una tienda flotante, quedó desempleada porque los botes ya no pueden navegar debido al bajo nivel del agua.
El anterior récord más bajo se registró apenas el año pasado a finales de octubre, lo que sugiere una tendencia preocupante en la región amazónica, con significativas implicaciones ambientales.
Los ciclos naturales de la Amazonía brasileña siempre han incluido temporadas de lluvias y sequía, pero este año la temporada seca ha sido excepcionalmente severa, alterando el equilibrio ecosistémico de la región.
El punto de encuentro entre el río Negro y el Amazonas en Manaos, la ciudad más grande del bosque tropical, enfrenta retos mientras los residentes luchan por adaptarse a esta nueva realidad climática.
