La población de Kelluyo, en Chucuito, lleva más de dos años esperando la aprobación del expediente técnico para su nuevo centro de salud, mientras recibe atención en instalaciones precarias con techos de calamina. El consejero regional Abad Vizcarra advirtió que los pobladores podrían tomar medidas extremas, como encadenamientos, si persiste la demora en la resolución gerencial que oficialice el proyecto.
Las autoridades locales exigen la aprobación del documento técnico para el establecimiento de salud de nivel I-3, trámite paralizado desde 2023. Este centro beneficiaría a comunidades fronterizas y se convertiría en un punto estratégico para la atención médica en la zona limítrofe.
Abad Vizcarra expresó preocupación por los constantes incumplimientos en los plazos prometidos para culminar el expediente. Los funcionarios regionales han anunciado fechas que nunca se cumplen, generando malestar entre los pobladores después de más de dos años de espera sin avances concretos.
El consejero regional indicó que el plazo máximo para emitir la resolución gerencial es de 30 días, pero la desconfianza persiste por los reiterados retrasos. La población demanda agilidad en el proceso administrativo para iniciar la construcción este año, ya que las condiciones actuales del centro de salud son inaceptables.
El actual centro de salud opera en infraestructuras improvisadas que no cumplen con los estándares mínimos para una atención adecuada. La precariedad del lugar contrasta con su importancia estratégica, al estar ubicado en una zona fronteriza que requiere servicios sanitarios de calidad.
Vizcarra señaló que cada visita a las gerencias correspondientes termina con nuevas promesas de prórrogas, aumentando la frustración en la población. Las constantes demoras reflejan problemas estructurales en la gestión de proyectos de salud prioritarios para áreas vulnerables de la región.
El financiamiento para el proyecto, estimado en 30 millones de soles, ya está asegurado según el consejero. Solo falta la aprobación formal del expediente técnico para comenzar la construcción, pero la lentitud burocrática ha llevado a los pobladores a considerar medidas de protesta más fuertes.
Los habitantes de Kelluyo permanecen a la espera mientras las autoridades regionales evalúan el caso, aunque el tiempo sigue pasando sin soluciones concretas. La presión aumenta ante la posibilidad de que se cumplan tres años sin que el proyecto avance, pese a contar con los recursos necesarios.