En Putina Punco, una comunidad campesina del distrito de San José en la provincia de Azángaro, los pobladores exigen respuestas ante el prolongado abandono de una obra que prometía convertirse en un importante atractivo turístico y de servicio para la región. La construcción de una piscina termal, iniciada durante la gestión del exalcalde Flavio Mamani, permanece inconclusa desde hace cuatro años, generando indignación entre los residentes que consideraban este proyecto como un importante motor económico y de bienestar para la comunidad.
Victor Zapana, exdirigente del distrito de San José, expresó su frustración al señalar que el actual alcalde provincial Salvador Apaza se comprometió a reformular el expediente técnico y reanudar los trabajos en marzo del año pasado. «El año pasado has venido, has verificado esta obra y de los cuales está abandonada, pero tenía que comenzar dentro de tres meses y hasta ahorita no comienza», declaró Zapana durante su intervención, evidenciando el incumplimiento de las promesas realizadas por las autoridades.

Los materiales de construcción, incluyendo estructuras metálicas, permanecen expuestos a la intemperie y se encuentran visiblemente oxidados debido al tiempo transcurrido sin mantenimiento ni avance en las obras. La infraestructura parcialmente construida está cerrada con maderas y carece de personal de vigilancia, lo que agrava el deterioro y la sensación de abandono que experimentan los vecinos al visitar el lugar.
El proyecto de la piscina termal, que debía ejecutarse en un plazo de 120 días calendario según el contrato otorgado al consorcio Choque Piña Raimundo, representaba más que una simple obra pública para los habitantes. «No solo nos servía a los de San José, venían también de San Antón, Asillo, Azángaro mismo, todos ellos venían», explicó Zapana, destacando la importancia regional que tenía el balneario antes de quedar en estado de abandono.

La paralización de esta obra ha provocado que los pobladores de diversas comunidades se vean privados de un espacio que utilizaban regularmente para su aseo personal y como punto de encuentro social. Según los testimonios recogidos, el balneario termal atraía visitantes de múltiples distritos vecinos como Progreso, San Antón, Potoni y otros, convirtiéndose en un centro de actividad social y económica para la zona.
Los residentes también critican duramente la inacción del alcalde distrital de San José, Rodolfo Ccajma, a quien acusan de no presionar lo suficiente a las autoridades provinciales para la conclusión del proyecto. «El alcalde del distrito San José también que promueve, no dice nada y de acá se lo olvidan, no le importa a su pueblo», manifestó con evidente molestia el exdirigente, quien además anunció que los vecinos evalúan realizar una movilización hacia la provincia de Azángaro como medida de presión.

La principal preocupación técnica se centra en la necesidad de extraer agua termal a una profundidad considerable. Zapana mencionó que el compromiso era «sacar el agua a 50 metros de profundidad bajo tubular», un aspecto crucial para el funcionamiento de la piscina termal que permanece sin solución. Ante esta situación, los vecinos han comenzado a organizarse para exigir una intervención inmediata, convocando a reuniones entre las comunidades afectadas para tomar medidas más contundentes que aceleren la culminación de la obra.
