Entre enero y marzo de este año, en la región Puno se reportaron 49 desapariciones, de las cuales el 70% corresponden a mujeres. Diana Pasaca Apaza, activista de los derechos de la mujer, señala que esta cifra refleja una problemática nacional, donde anualmente desaparecen entre 15,000 y 18,000 personas, la mayoría mujeres. Pasaca Apaza critica duramente la labor policial, indicando que «la policía no cumple con sus funciones» y que «deberían haber actuado conversando con familiares y amigos» según el protocolo establecido.
La activista menciona que en el caso de Zarela Peralta, una joven de 20 años, la denuncia se presentó hace 22 días, pero la policía no actuó con la diligencia necesaria. «Deberían de haber presionado al sospechoso para que diga algo», afirma Pasaca Apaza, destacando la falta de acción policial a pesar de tener un sospechoso identificado. La familia de Zarela tuvo que realizar la búsqueda por sus propios medios, lo que resalta la ineficacia policial en estos casos.
El cuerpo de Zarela Peralta fue hallado en el río Macusani, en el sector de Qaqene, a pocos kilómetros de la ciudad de Macusani. La forma en que se encontró el cuerpo es sumamente preocupante, según Pasaca Apaza, quien resalta que «si el río se hubiera llevado el cuerpo, la familia nunca hubiera sabido qué pasó». La activista subraya la importancia de la ubicación de los desaparecidos, ya que en muchos casos, los familiares quedan en la incertidumbre.
«la policía deja mucho que desear» y que necesita una profunda reforma para contar con personal más comprometido. Aunque existen protocolos claros, estos no se siguen adecuadamente, señala Diana.
Sobre la posibilidad de que se trate de un feminicidio, Pasaca Apaza indicó que es muy probable, aunque la investigación debe corroborarlo. Señaló que el principal sospechoso es el enamorado de Zarela, quien ya había sido identificado. La doctora también mencionó la importancia de las rondas campesinas en la región, que a menudo realizan un trabajo más efectivo que la policía. Estas rondas han logrado que responsables de desapariciones confiesen sus crímenes.
La activista subrayó la necesidad de realizar una necropsia diligente para determinar las circunstancias de la muerte de Zarela. Señaló que ya se habían encontrado pertenencias de Zarela en la casa de su enamorado y que se había realizado una prueba de luminol que detectó sangre. Sin embargo, la falta de laboratorios de criminalística en la región retrasa los resultados, ya que las muestras deben enviarse a Lima.
A la vez, la abogada expresó su preocupación por la lentitud en las pruebas forenses, lo que puede permitir que los imputados escapen. Es crucial corroborar si la sangre hallada en la casa del enamorado pertenece a Zarela. La doctora criticó la indiferencia de las autoridades, que no mostraron interés en la búsqueda de Zarela, a pesar de los esfuerzos diarios de la familia. La familia y la comunidad exigen justicia y responsabilidad por parte de las autoridades.
En los exteriores de la morgue de la Fiscalía Provincial de Carabaya, familiares y vecinos se congregaron con pancartas exigiendo justicia para Zarela. La población mostró su solidaridad con la familia, pidiendo que se esclarezca el caso y se sancione al responsable. La familia también solicitó que la familia del presunto autor asuma los gastos del sepelio y otros costos relacionados con la búsqueda.
La comunidad de Macusani se unió en duelo y solidaridad con la familia de Zarela. Se realizaron colectas económicas para apoyar con los gastos del sepelio y se pidió a la población que continúe colaborando. La familia agradeció el apoyo recibido y expresó su dolor y exigencia de justicia. La comunidad se comprometió a seguir luchando contra el feminicidio y la violencia hacia las mujeres.