El Estado peruano aprobó un nuevo apoyo financiero a Petroperú mediante la creación de un fideicomiso, administrado por Proinversión, destinado exclusivamente a gastos operativos y compra de combustible para evitar la paralización total de la empresa.
El mecanismo, según explicó la economista Mónica Muñoz-Nájar de la Red de Estudios para el Desarrollo, fue activado porque Petroperú ya no tenía capital de trabajo, al quedarse sin dinero para comprar petróleo crudo, refinarlo y distribuirlo.
«La verdad es que esta figura, a pesar de ser aparentemente nueva, termina siendo lo mismo, porque Petroperú no tiene la capacidad para hacer estos repagos y probablemente el Estado peruano sea el que termine pagando esa cuenta», advirtió Muñoz-Nájar.
Una crisis que arrastra años sin solución estructural
Petroperú acumula años sin flujo de caja propio, dependiendo de préstamos de actores privados que, al perder confianza en la empresa, dejaron de financiarla, obligando al Estado a intervenir directamente con recursos públicos para sostener sus operaciones básicas.
El impacto social es crítico, pues Petroperú representa entre el 80 y 85% del crudo que se vende en la selva peruana, afectando directamente los precios de combustible en regiones como Loreto, donde las refinerías de Conchán y Loreto ya se habían visto comprometidas.
El ministro de Economía sostuvo que el fideicomiso no constituye un salvataje, sin embargo, Muñoz-Nájar precisó que sí impide una paralización operativa total, aunque sin reestructuración la empresa no podrá reflotarse con estos recursos adicionales.
Reestructuración paralizada y condiciones ausentes para nuevos recursos
A fines del año pasado, Proinversión recibió el mandato de partir la empresa en bloques y evaluar traspasos a privados, pero tras cinco meses solo se aprobó una metodología, sin avances concretos pese a conversaciones con empresas extranjeras y múltiples cambios de funcionarios.
«No hay que dejar que la empresa fracase, pero también hay que exigirle que se optimice, que haga las mejoras que se tengan que hacer», afirmó la economista, señalando que las leves utilidades de inicios de año no reflejan mayor eficiencia sino menor compra de combustible.
Todo recurso adicional, concluyó Muñoz-Nájar, debería ser condicionado a avances reales dentro de Petroperú, pues sin una mano firme del Estado la empresa continuará recibiendo financiamiento público sin resolver su crisis estructural de fondo.

