Un estudio publicado en la revista Nature revela que la Tierra se vuelve un 2% más brillante cada año, con un incremento del 16% en el resplandor nocturno global registrado entre 2014 y 2022, según análisis satelital de ocho años de duración.
El físico Christopher Kyba, de la Universidad del Ruhr de Bochum y el Centro de Investigación de Geociencias de Alemania, dirigió el estudio, aplicando un algoritmo inédito que corrige el ángulo de observación satelital para obtener balances reales de emisión lumínica a nivel mundial.
«La luz artificial es un gran consumidor de electricidad por la noche, y la contaminación lumínica daña los ecosistemas, por lo tanto es importante comprender cómo ambos están cambiando«, advirtió Kyba al presentar los resultados del análisis global.
El efecto rebote LED dispara emisiones en Asia mientras Europa muestra caídas engañosas
La transición masiva hacia tecnología LED, pensada para reducir el consumo, generó un paradójico efecto rebote desde 2017, abaratando tanto el costo de la luz que municipios y ciudadanos comenzaron a iluminar zonas históricamente oscuras, agravando la contaminación lumínica global.
China e India multiplicaron rápidamente sus emisiones de luz en zonas de expansión urbana, llegando a un incremento del 34% en las áreas más afectadas, mientras naciones industrializadas de Europa registraron caídas promedio del 4% en sus emisiones visibles.
Francia, en contraste, logró una reducción del 33% mediante legislaciones de ahorro energético que obligan a apagar escaparates y farolas de madrugada, aunque los satélites actuales son ciegos a la luz azul de los LED, subestimando el resplandor real percibido por el ojo humano.
Fauna, salud humana y astronomía europea en riesgo por la extinción progresiva de la noche
Los sensores satelitales VIIRS, a bordo de los satélites Suomi NPP y NOAA, barren el globo entre la 1:00 y las 4:00, pero no detectan longitudes de onda corta, haciendo que ciudades con LED parezcan más oscuras para el satélite aunque borren la Vía Láctea para el observador humano.
La pérdida de la noche altera los ritmos circadianos humanos, desorienta mortalmente a millones de aves migratorias y diezma las poblaciones de insectos, pilares fundamentales de la cadena trófica global, según advierte el propio Kyba en el estudio publicado.
Kyba lidera actualmente una propuesta para la misión Earth Explorer 13 de la Agencia Espacial Europea, con el objetivo de lanzar un orbitador capaz de vigilar luces muy tenues, dado que ningún satélite europeo está diseñado para observar la luz nocturna actualmente.
