Pacientes del Hospital Carlos Monge Medrano de Juliaca afrontaron demoras en consultorios externos debido a fallas en el sistema informático utilizado para gestionar la atención médica. El problema, registrado desde el día anterior, obligó al establecimiento a retornar temporalmente a la plataforma SISGAL, mientras se revisa el funcionamiento del sistema Pacamuros.
El director encargado del hospital, José Wilfredo Mamani Vilca, reconoció que las dificultades para acceder a la información retrasaron la atención y señaló que los ingenieros responsables solicitaron dos días para verificar el sistema. Mientras tanto, aseguró que las consultas continuarían mediante la plataforma anterior.
Sin embargo, el cambio de sistema deja en evidencia las dificultades que enfrentan los usuarios cuando los procedimientos administrativos interfieren con el acceso a los servicios de salud. Entre los afectados se encuentran pacientes con citas programadas y personas que llegaron desde otras localidades de la región, quienes deben afrontar gastos adicionales de transporte y permanencia en Juliaca cuando no consiguen atención en la fecha prevista.
Ante los reclamos, Mamani Vilca indicó que los pacientes que tenían citas pendientes pueden acudir a la Plataforma de Atención al Usuario en Salud (PAUS) para coordinar la revisión de sus casos. No obstante, no precisó cuántas personas resultaron afectadas ni detalló cómo se resolverán todos los casos de quienes viajaron desde localidades alejadas.
A las dificultades ocasionadas por la plataforma informática se suma la limitada disponibilidad de especialistas. El director encargado reconoció que el hospital cuenta con un número reducido de profesionales en servicios como cardiología, dermatología y endocrinología, lo que restringe la posibilidad de ampliar los cupos y atender la demanda de consultas.
Aunque la dirección señaló que coordinará con los médicos para evaluar una ampliación de las atenciones, no anunció una cantidad concreta de cupos adicionales. Por ahora, los usuarios deberán recurrir al sistema SISGAL mientras se verifican las fallas de Pacamuros, sin que se haya confirmado cuándo volverá a funcionar con normalidad la plataforma nueva.