El panorama político en el Perú atraviesa una profunda crisis de representatividad democrática, donde un grupo de familias políticas ha fragmentado y controlado las instituciones estatales, desplazando la voluntad ciudadana. Las encuestas exponen un descontento generalizado con el Congreso, cuyos actos se alejan de los intereses populares, señaló José Luis Ramos Salinas, docente y sociólogo de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa.
En el programa Razón Libre de Pachamama Radio, destacó que la denominada democracia peruana se ha transformado en un sistema donde familias como los Fujimori, Cerrón, Luna y Acuña se reparten espacios de poder, controlando ministerios y organismos públicos. Esta captura institucional ha llevado a que los representantes electos prioricen intereses particulares sobre el mandato ciudadano, lo que deteriora los principios fundamentales de la representación democrática.
Un claro ejemplo de esta situación es la familia Fujimori, cuya influencia política perdura por décadas, manteniendo una estructura de poder que reproduce prácticas heredadas del periodo dictatorial. La bancada de Fuerza Popular es un ejemplo cómo militantes vinculados a proyectos autoritarios siguen operando dentro del sistema político actual, declaró.
La situación actual refleja un escenario donde los políticos anteponen beneficios personales al desarrollo nacional. La ciudadanía observa impotente cómo sus representantes legislativos ignoran la esencia democrática de ser voceros de la voluntad popular, comprometiendo así el futuro político e institucional del país, indicó.
