Un establecimiento dedicado a la venta de bebidas alcohólicas sigue funcionando sin intervención municipal en pleno centro de Juliaca, mientras otros locales del mismo sector han sido clausurados de manera constante. La cantina “Bola 8”, ubicada en la quinta cuadra del jirón Ayacucho, a espaldas del municipio provincial de San Román, atiende desde la mañana hasta la noche sin que las autoridades tomen medidas contra su actividad comercial. Esta situación contrasta con los operativos realizados en la zona y genera malestar entre los vecinos.
Durante los tres años de gestión del alcalde Óscar Cáceres Rodríguez se han ejecutado varias intervenciones en el sector, e incluso se clausuró un establecimiento que contaba con licencia de funcionamiento. Los vecinos denuncian hechos de violencia protagonizados por jóvenes en estado de ebriedad, pero este local permanece sin ser tocado, a solo una cuadra de la plaza de armas. Según las quejas, la cantina desafía las disposiciones municipales desde gestiones anteriores sin consecuencias para sus propietarios.
El regidor Javier Chura Espirilla cuestionó la eficiencia de los operativos realizados y señaló que existiría un trato selectivo hacia algunos locales, mientras otros parecen estar protegidos. La situación hace suponer la existencia de privilegios otorgados a determinados establecimientos, posiblemente por funcionarios municipales. El edil responsabilizó de manera directa a la exgerencia de fiscalización y a la actual gerencia de desarrollo económico por la falta de control.
Según Chura, la cantina no contaría con todas las licencias ni con la documentación en regla. A pesar de ello, las autoridades del municipio provincial evitan ejecutar acciones concretas contra este establecimiento. En operativos anteriores se observó a jóvenes ebrios ingresar y salir del local frente a funcionarios y policías, sin que el entonces gerente de fiscalización tomara medidas, lo que refuerza las sospechas.
La cantina funcionaría sin la totalidad de permisos requeridos, pero continúa operando con total normalidad. Los vecinos consideran que la inacción municipal es llamativa, sobre todo porque otros establecimientos con licencias en regla fueron clausurados sin mayores explicaciones. Esta falta de coherencia en el control de los negocios genera desconfianza sobre los criterios aplicados en las fiscalizaciones.
Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido un pronunciamiento oficial sobre las denuncias relacionadas con la cantina “Bola 8”. Tampoco han explicado por qué este establecimiento permanece abierto a pesar de las quejas vecinales. La falta de claridad en los procedimientos de fiscalización y la aparente protección de la que goza este local generan serios cuestionamientos sobre la transparencia y el verdadero interés de la gestión municipal.


