Vecinos de la salida a Lampa en Juliaca han acordado reprogramar su protesta para los días 20 y 21 de mayo, modificando la fecha inicialmente prevista para el 13 y 14 de mayo. La decisión fue tomada para evitar la coincidencia con una movilización nacional programada para el 14 de mayo, buscando que sus demandas específicas por el asfaltado de este sector no se diluyan en un contexto más amplio de protestas.
El cambio de fechas responde a una estrategia para visibilizar mejor sus exigencias contra la empresa concesionaria CASA, señalada por los manifestantes como responsable del incumplimiento sistemático de los plazos establecidos para la pavimentación de esta importante vía. Las obras fueron prometidas desde 2017, acumulando siete años de espera y frustración entre los residentes de la zona.
El dirigente Ángel Coanqui Pacori confirmó que la paralización seguirá el formato previamente acordado, con un plantón masivo durante el primer día y una concentración de fuerzas en Parque América hasta las 2 de la tarde durante la segunda jornada. Se mantiene también el apoyo de las comunidades del centro poblado Unocolla, que reforzarán los bloqueos en el puente del mismo nombre.
Los manifestantes insisten en que las obras deben iniciarse por el tramo de Juliaca, rechazando la propuesta municipal que priorizaría el lado de Lampa. Según los dirigentes, esta postura se justifica porque el presupuesto para la obra se consiguió tras años de gestiones vecinales ante el gobierno central, no por iniciativa de la actual administración municipal de Lampa.
La vía en cuestión presenta graves problemas que afectan directamente la calidad de vida de miles de residentes. Durante la temporada de lluvias la avenida se inunda completamente dificultando el tránsito, mientras que en verano genera peligrosas nubes de polvo que impactan negativamente en la salud de la población local, agravando problemas respiratorios y deteriorando la economía de los comerciantes de la zona.
A las demandas por el asfaltado se suma la creciente preocupación por el aumento de robos domiciliarios en el sector, situación que ha llevado a los vecinos a organizarse en patrullas barriales y realizar compras colectivas de sistemas de alarma, ante lo que consideran una insuficiente presencia policial en la zona.