La descentralización no ha fracasado porque «sí hay capacidad profesional y recursos en las regiones»

Tras veinticinco años de implementación de la descentralización –proceso eminentemente político y no solo técnico-, los expertos debaten sobre la falta de resultados tangibles en el bienestar ciudadano, atribuyendo este estancamiento a la corrupción; la incapacidad de la gestión, no de los profesionales y; la desconexión entre los planes de desarrollo y el gasto real.

Luego, ¿cuáles son los desafíos y la situación actual que enfrenta la descentralización?, a pesar de que las regiones cuentan con recursos financieros significativos. ¿Por qué enfrentan graves deficiencias en la calidad del gasto? Y ¿por qué se da una alarmante desarticulación entre los distintos niveles de gobierno?

La Red de Medios Regionales del Perú, conversó con Iván Castillo, sociólogo y experto senior en incidencia territorial y políticas públicas y Moisés Panduro, ingeniero forestal, exgerente general del Gobierno Regional de Loreto, sobre este proceso nacional y su estado actual, con una mirada al nuevo gobierno.

En sus aportes, subrayaron la necesidad crítica de fortalecer la participación ciudadana como mecanismo de control para evitar que las autoridades utilicen los fondos públicos con fines populistas o personales.

Coincidiendo ambos en que, se requiere una reforma profunda que clarifique funciones y recupere la visión territorial para cerrar las brechas sociales persistentes.

Iván Castillo: “El verdadero sujeto de la descentralización no son las instituciones, sino la ciudadanía”

Para el sociólogo y experto en políticas públicas Iván Castillo, la descentralización en el Perú no es un mero trámite administrativo, sino un proceso eminentemente político que busca el reparto democrático del poder en el territorio.

Con 25 años de recorrido, y aunque existan voces que tilden el proceso de fracaso, para justificar una lectura ‘recentralizadora’, se trata de un camino complejo con avances y retrocesos naturales, advierte.

Castillo Cuadra sostiene que, “el verdadero sujeto de la descentralización no son las instituciones, sino la ciudadanía”.

En su análisis, subraya que ningún proceso es válido si no se traduce en bienestar real para la gente, señalando que, a pesar de indicadores macroeconómicos saludables, existe una insatisfacción ciudadana palpable debido a que el cierre de brechas sociales sigue siendo una tarea pendiente en muchas regiones.

“Sostener que no hay aprendizaje en los gobiernos locales es una falacia”

Uno de los puntos más determinantes o disruptivos de Castillo es su defensa de la capacidad técnica regional. Contrario al estigma común de que las regiones carecen de cuadros preparados, él afirma que “existen promociones de funcionarios con capacidades instaladas en el territorio”.

Para el sociólogo, “sostener que no hay aprendizaje en los gobiernos locales es una falacia; lo que falta es una mejor identificación y articulación de ese talento ya existente”.

Castillo identifica que un obstáculo real para retener este talento es la brecha salarial. “Es poco atractivo para un profesional capacitado asumir responsabilidades millonarias en regiones cuando los sueldos no son competitivos frente a los de Lima”.

Esta situación genera una debilidad institucional que los críticos suelen confundir con una supuesta incapacidad técnica intrínseca de las provincias.

“La corrupción tampoco es un mal exclusivo de las regiones”

Asimismo, resalta que la corrupción no es un mal exclusivo del interior del país. Iván Castillo recuerda que los casos de corrupción en el nivel central son conocidos a nivel nacional, por lo que no es un argumento válido para descalificar la autonomía regional.

El reto, según su visión, es consolidar las capacidades que ya están en el territorio y dejar de lado miradas centralistas que ignoran las complejidades locales.

Un pilar fundamental en su propuesta es devolverle al ciudadano la capacidad de controlar el dinero público.

Castillo critica la idea «patriarcal» de ver los recursos como «la plata del alcalde», instando a que la población se empodere para fiscalizar el gasto y evitar que candidatos aparezcan como «salvadores» que regalan dinero en época electoral.

Plan de Gobierno de Fujimori no considera la descentralización

De cara al futuro, Castillo expresa su preocupación por la falta de planes concretos en el nuevo gobierno que asumirá en 2026. “Al revisar el plan de gobierno del partido ganador, solo encontré una mención vaga a la descentralización en la página 25, sin indicadores ni trazas de seguimiento, lo que augura un escenario de incertidumbre para el proceso”, refirió.

Luego, Iván Castillo hace un llamado a la presión ciudadana y al rol de los medios de comunicación para colocar el desarrollo territorial en la agenda pública.

Argumenta que, “si la agenda queda solo en manos de políticos sin trayectoria, el bienestar ciudadano seguirá postergado, por lo que es vital organizar la incidencia desde las regiones”.

Tras veinticinco años de implementación de la descentralización -proceso eminentemente político y no solo técnico-, los expertos debaten sobre la falta de resultados tangibles en el bienestar ciudadano, atribuyendo este estancamiento a la corrupción; la incapacidad de la gestión, no de los profesionales y; la desconexión entre los planes de desarrollo y el gasto real.

Moisés Panduro: Las regiones sí tienen recursos, pero hay una pésima calidad del gasto y ausencia de estrategia

Por su parte, Moisés Panduro, exgerente general del Gobierno Regional de Loreto, aporta una visión crítica sobre la gestión de los fondos. Panduro sostiene con firmeza que, “las regiones sí tienen recursos, pero el problema medular radica en la pésima calidad del gasto y la ausencia de una orientación estratégica”.

Según él, muchas autoridades se llenan la boca con planes de desarrollo que terminan siendo solo archivos PDF sin aplicación real.

Panduro Coral utiliza el ejemplo de Loreto para ilustrar esta paradoja: “la región cuenta con más dinero que nunca gracias a fideicomisos, pero la pobreza sigue incrementándose”.

Denuncia que, a pesar de recibir miles de millones de soles, no se ha construido «ni un solo metro de carretera» relevante para la conectividad, prefiriéndose obras menores como vereditas urbanas que no resuelven problemas estructurales de agua y desagüe.

«La desarticulación provoca que no haya valor público ni se cambie la vida de la gente»

Para el exgerente, existe un desarreglo político profundo donde los alcaldes prefieren articular directamente con congresistas o ministerios en Lima para conseguir recursos, puenteando los planes de desarrollo provincial y regional.

“Esta desarticulación provoca que los recursos se pierdan en obras que no crean valor público ni cambian la vida de la gente, perpetuando un círculo vicioso de ineficiencia”, dijo.

Finalmente, Moisés Panduro advierte que la fragmentación política y la debilidad de los partidos institucionalizados han convertido a la política en sinónimo de corrupción.

Sostiene que muchos ingresan a la gestión pública solo para recuperar inversiones de campaña o enriquecerse, lo que destruye la bandera de la descentralización y exige una reforma urgente que reasigne funciones y garantice la continuidad de las políticas públicas exitosas.

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