Tras la denuncia del abandono de tres niños al cuidado de la abuela materna, Esther Mamani Huacani reconoció la distancia pero admitió que no volverá a Puno. La madre de 28 años se comunicó desde Puerto Maldonado luego que su progenitora, Guillermina Huacani Churata, realizara la denuncia pública del caso.
Esther abandonó a sus hijos de 10, 7 y 4 años hace un año y siete meses sin proporcionar ningún tipo de apoyo económico. La mujer prometió enviar dinero mediante un abogado y llevar el proceso de alimentos de manera virtual. Sin embargo, rechazó categóricamente regresar para ver a los menores que dejó en Puno.
Guillermina exigió el pago de pensión alimenticia durante la comunicación telefónica con su hija tras la viralización del caso. La abuela de 65 años cuida sola a los tres pequeños desde que Esther partió a Puerto Maldonado. La progenitora ofreció cumplir con una pensión, pero sin retomar el cuidado ni el contacto directo.
La indignación aumentó cuando se descubrió que Esther habría visitado Puno anteriormente sin acercarse a sus hijos. Las investigaciones revelaron que la madre regresó a la ciudad en varias ocasiones, pero nunca buscó a los menores. Guillermina le recriminó esta actitud de abandono total hacia los tres pequeños bajo su cuidado.
Esther justificó su decisión como una mala decisión durante la llamada telefónica desde Puerto Maldonado. La madre aseguró que tramitará todo mediante representación legal, evitando el contacto personal. «Fue una mala decisión», señaló la mujer sin comprometerse a volver por sus hijos abandonados en la ciudad puneña.

La Sociedad de Beneficencia de Puno activó protocolos de protección tras la difusión del caso en medios locales. El Programa de Protección Social habilitó ayuda para Guillermina, quien ahora recibe asistencia alimentaria mensual y compensación social. Marilyn Lanza Arocutipa confirmó que la abuela es beneficiaria junto a otros 11 ciudadanos vulnerables.
La situación de los menores encontró respaldo institucional que garantiza su alimentación mientras Esther permanece ausente en Puerto Maldonado. Los tres pequeños estudian regularmente y están en condiciones favorables bajo el cuidado de Guillermina. La abuela continuará criando a sus nietos con apoyo del programa social, esperando que Esther cumpla la pensión prometida.


