“No es una elección entre partidos, sino entre dictadura y democracia”, afirma Mirtha Vásquez

Exjefa del PCM señala subordinación del Ejecutivo y alerta que segunda vuelta decidirá entre democracia mínima o consolidación autoritaria

Marlene Choque
Marlene Choque 31/05/2026

El fujimorismo ha capturado las principales instituciones del Estado peruano y opera con una lógica más cercana a la de una organización criminal que a la de un partido político, dijo la abogada y expremier Mirtha Vásquez. Señaló que la segunda vuelta electoral del próximo 7 de junio definirá si el país avanza hacia una recuperación democrática o consolida el retorno de una dictadura.

En entrevista con Razón Libre de Pachamama Radio, Vásquez sostuvo que el control del Congreso por parte del fujimorismo, liderado por Fernando Rospigliosi, le permite influir en las principales decisiones del Estado. Según indicó, esta situación ha reducido el margen de acción del presidente de la República, colocándolo en una posición de subordinación y vulnerabilidad.

“Estamos no frente a una elección típica entre dos partidos, sino frente al retorno de la dictadura o la posibilidad de construir una mínima democracia”, afirmó la exjefa del Consejo de Ministros.

Campaña del miedo y la desinformación electoral

Asimismo, señaló que fujimorismo recurre históricamente a campañas de terror que vinculan a la izquierda con el terrorismo y el comunismo. A su juicio, esta estrategia busca desinformar a la ciudadanía y tiene mayor impacto en Lima, donde el temor suele ser más efectivo que en las regiones del interior del país.

Perú es, paradójicamente, el país más neoliberal de Latinoamérica, donde la educación, la salud y los servicios básicos están privatizados, haciendo imposible que ninguna política comunista pueda aplicarse bajo la actual estructura institucional y política, señaló.

Respecto al gobierno del expresidente Pedro Castillo, rechazó que haya tenido un carácter comunista. Recordó que integró esa gestión y afirmó que incluso propuestas moderadas, como una reforma tributaria limitada, fueron bloqueadas de manera sistemática por un Congreso dominado por sectores de derecha y ultraderecha.

Crisis ética, poder económico e ideología en disputa

Vásquez consideró que el caso de Fernando Rospigliosi refleja una práctica recurrente del fujimorismo: incorporar a personas que anteriormente fueron críticas de ese movimiento. Según dijo, el acceso al poder y otros beneficios termina convirtiendo a algunos actores en aliados funcionales de ese proyecto político.

“El fujimorismo pone precio a todo, y por desgracia en nuestro país hasta las conciencias de alguna gente tienen precio”, manifestó. Añadió que este mecanismo ha sido utilizado de forma reiterada a lo largo de los años para fortalecer su influencia política.

Sostuvo que la izquierda propone un país más igualitario, con acceso digno a derechos básicos para toda la población, mientras que la derecha prioriza el individualismo y minimiza las desigualdades estructurales. En ese contexto, consideró que la organización de la sociedad civil y la acción colectiva son fundamentales para impulsar cambios en beneficio de las mayorías.