domingo 31, agosto 2025
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Pedro Vilcapaza: 243 años del legado de un líder que desafió al imperio español

El abogado José Luis Barrionuevo Apaza destacó el legado de Pedro Vilcapaza quien organizó levantamientos en Puno y La Paz buscando justicia y libertad frente al dominio español

Pedro Vilcapaza y su lucha en Azángaro son recordados en un nuevo aniversario donde su resistencia contra el dominio español marcó la historia y la identidad del pueblo indígena

Hoy, 8 de abril de 2025, se conmemoran 243 años de la lucha del general campesino Pedro Vilcapaza Alarcón, quien, junto a Tupac Amaru II y Tupac Catari, encabezó una de las rebeliones más significativas contra el dominio español en el sur del Perú. Según el abogado José Luis Barrionuevo Apaza, esta gesta histórica no solo marcó a la región de Puno, sino que también simboliza la resistencia y el anhelo de justicia de los pueblos indígenas frente a los abusos coloniales.

Pedro Vilcapaza continuó la lucha tras la captura y ejecución de Tupac Amaru II en el Cuzco. Según Barrionuevo Apaza, Vilcapaza unió fuerzas con otros líderes y estableció su base en Azángaro, desde donde organizó un movimiento que buscaba levantar al pueblo contra las injusticias y la explotación impuesta por los corregidores españoles.

En 1781, Vilcapaza lideró una serie de levantamientos en la región de Puno. Barrionuevo Apaza detalla que el líder indígena movilizó a cerca de 40,000 personas, quemando obrajes en Muñani y extendiendo su lucha por Arapa y Huancané. Aunque intentaron tomar Puno en tres ocasiones, las fuerzas realistas reforzadas desde el Cuzco y Lima lograron resistir.

A pesar de estos obstáculos, el movimiento liderado por Vilcapaza logró avanzar hasta La Paz, Bolivia, donde obtuvieron una importante victoria sobre el ejército realista. Este hecho es reconocido incluso por historiadores bolivianos como María Siles, quien destaca la trascendencia de esta rebelión en la región andina.

El abogado Barrionuevo Apaza resalta que Pedro Vilcapaza fue capturado y ejecutado en Azángaro mediante un brutal descuartizamiento similar al de Tupac Amaru II. Sin embargo, su sacrificio dejó un legado imborrable que inspira a las nuevas generaciones a valorar la lucha por los derechos colectivos y la justicia social.

Barrionuevo Apaza subraya que esta lucha indígena puede compararse con otros grandes movimientos históricos como la Revolución Francesa de 1789. Ambos eventos reflejan el deseo universal por libertad y justicia frente a sistemas opresores.

En reconocimiento a su heroísmo, Azángaro fue declarada en 1828 como «benemérito y heroico pueblo de Vilcapaza» y en 1989 se le otorgó el título de «Cuna de la Revolución Emancipadora». Estas denominaciones refuerzan la importancia histórica del lugar donde se gestó esta resistencia.

Finalmente, Barrionuevo Apaza recuerda las palabras atribuidas a Pedro Vilcapaza antes de ser ejecutado: «Aprendan a morir como yo por este sol que nos ilumina». Estas frases resuenan como un llamado a mantener viva la memoria y el espíritu de lucha por un futuro más justo para todos.

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