Cinco adolescentes, con edades entre 12 y 16 años, fueron atacados con disparos de perdigones cuando ingresaron a un fundo ubicado en el distrito de La Unión, en la región Piura. Uno de los menores, quien ahora se recupera en su vivienda, declaró haber recibido 71 impactos de perdigones en diversas partes de su cuerpo tras el violento episodio ocurrido el pasado sábado.
El ataque se produjo cuando los adolescentes se dirigían a un canal para bañarse y accidentalmente ingresaron al fundo Miragarzón. Según el testimonio del menor de 16 años, fueron advertidos por trabajadores de la propiedad para que se retiraran, pero cuando ya estaban saliendo del lugar fueron interceptados y atacados por la espalda.
La policía detuvo inicialmente a Pablo César Fiesta Chumpitaz, vigilante del fundo, y a Walter Chumpitaz Panta, uno de los propietarios. Sin embargo, los menores sobrevivientes han señalado que los detenidos no son quienes los atacaron, por lo que las autoridades continúan investigando para identificar a los verdaderos responsables.
Uno de los cinco adolescentes falleció en el Hospital Santa Rosa de Piura debido a la gravedad de sus lesiones. El menor de 12 años presentaba diez perdigones incrustados en la cabeza, según detalló Óscar Requena, director del establecimiento médico.
Cuestionamientos a la atención médica
El adolescente de 16 años, quien fue dado de alta con aproximadamente 70 perdigones en su cuerpo, cuestionó la atención recibida en el Hospital Santa Rosa. «Me dijeron que estaba bien, que me los iban a dejar ahí, que no iba a pasar nada, pero a mí me arden y me duelen tenerlos ahí adentro», manifestó el menor con autorización de sus padres.
El padre del adolescente expresó su indignación por el trato recibido en el centro médico. «No vamos a volver a llevarlo al Hospital Santa Rosa porque no hemos tenido la atención debida. Me dijeron que ya estaba bien y no le querían sacar los perdigones porque decía que no era necesario extraerlos«, relató el progenitor.
Tras la difusión del caso por RPP, el director del Hospital Santa Rosa se comunicó con la familia para solicitar que llevaran nuevamente al menor para ser intervenido quirúrgicamente. Sin embargo, los padres han decidido buscar atención en otro centro médico debido a la mala experiencia previa.
Osvaldo Flores, padre del menor fallecido, denunció que su hijo quedó grave porque los perdigones perforaron su rostro y cerebro, provocando su muerte dos días después del ataque. «Ellos mismos han ido a la posta, ellos mismos como han andado con una mototaxi, ellos mismos han ido a la posta para que los atiendan«, lamentó el padre.
