El proyecto de agua potable y saneamiento del Convenio 025, financiado por el Banco Mundial, registra atraso físico y financiero en Puno, mientras el Comité de Vigilancia exige que las entidades responsables cumplan los compromisos asumidos para no frenar más el proceso.
Eduardo Suni, vicepresidente del comité, señaló que la laguna de oxidación debía quedar lista en abril, pero EMSA Puno no cumplió el plazo, y ese retraso ya arrastra nuevas postergaciones que afectan toda la ruta del proyecto.
“Lo que queremos es simple y llanamente que cada presidente de barrio exija el cumplimiento de los compromisos”, declaró Suni, al pedir presión organizada sobre las autoridades que manejan este financiamiento internacional.
El dirigente recordó que las gestiones de los exalcaldes Martín Ticona e Iván Flores prometieron ejecutar la obra con recursos propios municipales, pero ese compromiso no se ha cumplido hasta ahora, según indicó.
Suni explicó que el acuerdo de financiamiento se firmó en marzo con el Ministerio de Economía y el Banco Mundial, aunque todavía falta el estándar socio ambiental, requisito que permite arrancar de manera efectiva.
Si la hoja de ruta se respeta, las obras empezarían en el segundo semestre de 2026, mientras el Comité de Vigilancia pide convocar a todos los presidentes de barrio para rendir cuentas públicas sobre el cronograma.

