Un insólito y peligroso incidente ocurrió ayer, 4 de abril, en la ciudad de Puno, cuando un taxista informal arrastró a dos inspectores de tránsito aproximadamente 80 metros en la avenida Simón Bolívar, cerca del terminal terrestre. El conductor de nombre Ali Omar Campos Quispe del vehículo rojo de la marca Kia, con placa X3Q256, intentó fugarse al ser intervenido por los inspectores, poniendo en grave riesgo la vida de los agentes.
El suceso se dio aproximadamente a las 2:30 de la tarde, cuando los inspectores pidieron los documentos correspondientes al taxista para verificar si cumplía con las normativas de tránsito. Sin embargo, el conductor, lejos de colaborar, aceleró y arrastró a ambos inspectores, quienes quedaron colgados del vehículo, uno en la parte delantera y otro en la ventana. Los agentes, en un desesperado intento por salvar sus vidas, pedían auxilio mientras el vehículo avanzaba.
Afortunadamente, el vehículo fue detenido por los propios transeúntes, lo que permitió que los inspectores fueran trasladados rápidamente al hospital Manuel Núñez Butrón para ser evaluados. Aunque no se reportaron heridas graves, ambos agentes sufrieron un fuerte impacto psicológico tras el aterrador suceso.
El taxista fue detenido por efectivos de la Policía Nacional del Perú y llevado a la comisaría central de Puno para el control de identidad. De acuerdo con la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp), el vehículo involucrado pertenece a la ciudadana Erika Alina Campos Achata, quien también será investigada por las autoridades.
Al respecto, el presidente de la Asociación de Empresarios Taxistas de la Región Puno, denunció que «Prácticamente ya es un tema de debilidad de la gerencia de transportes y el consejo municipal, los regidores no están haciendo nada por crear proyectos de ordenanza municipal a favor de la gerencia de transportes, a favor de los administrados, a favor de los formales.
El dirigente del transporte formal expresó su indignación por la diferencia de exigencias entre formales e informales, señalando que quienes cumplen con la ley deben pagar constantemente «derechos de constatación, tarjetas de circulación, usos de vía, modificación de padrones y caracterizaciones anuales», mientras los informales no realizan ningún aporte económico por el uso de las vías públicas y operan sin control.
La situación se agrava, según Callacondo, porque estas unidades informales se han convertido en potenciales refugios para la delincuencia, existiendo casos documentados donde conductores informales amenazan a los inspectores y utilizan la violencia para evitar que sus vehículos sean llevados al depósito municipal, como ocurrió durante el incidente reciente.
La falta de respuesta efectiva de las autoridades municipales fue duramente criticada por el representante de los taxistas formales, quien señaló que estos hechos ya deberían estar en conocimiento de la Fiscalía de Prevención del Delito, instando a que la Fiscalía Penal actúe de oficio para individualizar y sancionar a los responsables de las agresiones contra los fiscalizadores.
«No podemos dejar impune este tipo de actos que pudieron tener lesiones de consideración para nuestros inspectores, nosotros como empresas formales vamos a tener un golpe fuerte con la informalidad, no vamos a permitir que Puno se siga llenando de vehículos informales», advirtió anticipando medidas más drásticas por parte del sector formal.