La regidora de la Municipalidad Provincial de San Román, Marlene Mamani Ramos, reveló escaso conocimiento en gestión pública tras tres años de mandato, con ocho meses por concluir. Su labor de fiscalización, legislativa y representativa no registra resultados concretos en la comuna.
Un caso concreto expone esa debilidad: el terreno destinado al serenazgo de San Román está en disputa. El gerente municipal indicó que una donación debe aprobarse en sesión de consejo, pero Mamani aún no tiene claridad sobre el proceso ni el estado del bien.
La regidora desconoce si el terreno fue cedido a otra gerencia. Afirmó que «no hemos comunicado con el gerente», lo que evidencia una falta de coordinación interna con las áreas ejecutivas de la municipalidad, pese al tiempo transcurrido en el cargo.
Los serenos se oponen a que ese espacio sea transferido a otra unidad municipal. La fiscalizadora respaldó su posición, aunque condicionó su voto a revisar documentos: «viendo el documento siempre vamos a estar a favor de la población», declaró ante los medios.
La posición de la regidora se limita a observar sin actuar. Señaló que «si el terreno es para serenazgo, es para serenazgo», sin presentar ninguna iniciativa legislativa ni fiscalizadora concreta sobre este ni otros casos de la gestión municipal.
Con solo ocho meses para el cierre de gestión, la falta de acción de Mamani contrasta con las necesidades reales de San Román. Su rol representativo quedó reducido a declaraciones generales, sin propuestas ni resultados verificables ante la ciudadanía.
