El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este miércoles con su homólogo chino, Xi Jinping, en Pekín, en una cumbre de 48 horas donde Taiwán y las relaciones comerciales concentraron las negociaciones entre ambas potencias.
La reunión se desarrolló en el Gran Salón del Pueblo, ubicado en la plaza de Tiananmén, en un banquete formal donde Trump llegó acompañado de empresarios clave como Elon Musk, Tim Cook, Larry Fink y Jensen Huang de Nvidia.
Xi Jinping advirtió directamente a Trump que Taiwán es, según sus palabras, «el tema más importante» en las relaciones entre China y Estados Unidos, reafirmando que Pekín no reconoce la autonomía de la isla.
Taiwán y el estrecho de Ormuz, los ejes de la cumbre
China sostiene desde la revolución de 1949 que Taiwán le pertenece, mientras Estados Unidos reconoce su autonomía y le vende armamento, una contradicción que Pekín califica de irrenunciable y considera el punto más sensible de la relación bilateral.
Consultado tres veces por periodistas sobre lo que le dijo a Xi Jinping respecto a Taiwán, Trump evitó responder en todas las ocasiones, limitándose a elogiar a China con generalidades, lo que generó interpretaciones sobre su posición real frente a la isla.
La agencia oficial china Xinhua advirtió que, si esta situación «se maneja mal», ambos países podrían entrar en fricción, señal de que Pekín elevó la presión sobre Washington para que no respalde militarmente a Taiwán.
Acuerdos económicos y delegación empresarial marcan la agenda estadounidense
Ambos mandatarios firmaron una declaración conjunta donde acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para el libre flujo comercial, y Xi expresó interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir la dependencia china del paso iraní.
Washington llevó a sus empresarios más influyentes porque a Estados Unidos le interesa que China compre las llamadas «3B»: beans —soya—, beef —carne vacuna— y Boeing, los tres sectores de mayor interés exportador para la economía norteamericana.
Trump invitó formalmente a Xi Jinping a visitar Estados Unidos el próximo 24 de septiembre, con lo que la cumbre cerró con un brindis y una perspectiva de continuidad diplomática entre las dos mayores economías del planeta.


