Científicos identificaron al Homo erectus como la misteriosa cuarta especie humana cuyo ADN persiste en el genoma de los humanos modernos, en un estudio publicado por la revista Nature este año, liderado por la investigadora Qiaomei Fu.
El equipo analizó proteínas del esmalte dental de seis individuos —cinco machos y una hembra— hallados en yacimientos chinos de Zhoukoudian, Hexian y Sunjiadong, empleando espectrometría de masas poco invasiva sobre fósiles de unos 400.000 años de antigüedad.
Fu afirmó que los datos revelan que estas poblaciones «podrían haber coexistido e interactuado» en partes de Asia Oriental, confirmando que el Homo erectus cedió material genético a los denisovanos, quienes luego lo transmitieron a los humanos modernos.
Del Homo erectus a nosotros: una cadena genética de millones de años
El Homo erectus surgió en África hace casi dos millones de años y fue el primero del género Homo en conquistar Eurasia, con fósiles de hasta 1,8 millones de años registrados en Dmanisi, Georgia, siendo desde siempre el principal sospechoso de este enigma.
Este hallazgo impacta directamente en la comprensión del origen humano, pues demuestra que poblaciones de Filipinas portan hasta un 21 % de genes denisovanos heredados del Homo erectus, mientras que en India esa frecuencia alcanza el 1,17 %.
Investigaciones genéticas previas ya habían detectado que los denisovanos portaban entre un 0,5 % y un 8 % de material de un homínido antiguo desconocido, y que esos genes llegaron luego a los humanos modernos de Asia y Oceanía, pero su origen permanecía sin identificar.
Proteínas del esmalte dental, la clave que el ADN no pudo ofrecer
La imposibilidad de extraer ADN del Homo erectus, por su extrema antigüedad y degradación, llevó al equipo a estudiar proteínas, que funcionan como una «caja negra» molecular capaz de sobrevivir milenios dentro del esmalte dental de los fósiles.
Los investigadores identificaron dos variantes clave en la proteína ameloblastina: la mutación AMBN(A253G), exclusiva del Homo erectus asiático, y la variante AMBN(M273V), presente también en el genoma denisovano, lo que confirma la transmisión genética entre ambas especies.
Qiaomei Fu señaló que un mayor análisis de especímenes de Homo erectus de distintos períodos y regiones «ayudará a revelar más información» sobre sus interacciones con los denisovanos y arrojará nueva luz sobre la evolución del género Homo.

